domingo, agosto 02, 2009

Tengo mi Edén

Mi último verano dorado...

No es el final de la época por la que trabajo día a día sin conocimiento exacto del resultado final. El último verano es en la imaginación de las gentes a mi alrededor un puerto que me espera con muelles destruidos por el oleaje de mis pretensiones. Para mi, es el comienzo del ascenso hacia la realización definitiva. Me falta, no obstante, tiempo para curar viejas heridas, tiempo para investigar si mi impresión de abandono es una percepción errónea o realmente hubo amigos que me abandonaron porque quisieron ascender en la superficie de la Gran Maquinaria, la cual pudo destruir la historia de Amistad más grande jamás contada. Es un lastre que me ataca con intermitencias oscuras, las cuales hablan con el lenguaje de los sueños y se palpan con el dolor de un estómago consumido por el fuego. A veces bailo con mi dolor, y juego a que es una pieza ineludible en la construcción de mi destino. Algunos no hemos venido al mundo para querer ser ricos y alcanzar una estabilidad en el orden material. Vivo en compañía de una interrogación, de un Amor verdadero y de las letras que me van a permitir seguir en El Camino. Mi trabajo consiste - lo será, espero, en el futuro inmediato - en esclarecer los misterios de mi libertad, en regalar un pedazo de mi vida, en una cierta autosatisfacción ante un conocimiento que espero adquirir si me dan un tiempo de oro con el que podré eternizar y expandir mi época dorada.

L’època daurada, así se titula mi primera novela al fin ya concluida, mi primer libro, mi intento de clarificar el camino trazado en una juventud encaminada hacia los valores incorruptibles de un tiempo irrepetible pero, tal vez, extensible sobre el terreno hacia el que ahora me dirijo. Para lograrlo, solo necesito la independencia económica. Pero me encuentro con la paradoja que me asfixia de la rabia que produce. No se puede ganar dinero y, al mismo tiempo, seguir mi Camino. El Camino. No es el del corazón ni el de las tinieblas. Esta hecho de roca durísima, de vientos ásperos, pero durante mis pasos a través suyo siento el aliento de la dulce melancolía que me permite profundizar en cada hora, rincón, acción, rostro y deriva del día que vivo. Sentir dolor ante la marcha de la Gran Maquinaria, ante el insecto que se pierde entre los vidrios de mi ventana, ante una hoja caída del árbol que reproduce mi caída, ante los ojos bellos del amigo amado, ante la fe inocente de la amiga que me admira desde la distancia. Ser consciente de todo lo que te rodea implica un salto hacia la profundidad y, en consecuencia, sentir el dolor, ser adicto a la melancolía. Ahora mismo, hay amigos del pasado que me gritan en mis sueños, me dicen que vuelva a ellos, como si la pieza que falta estuviera esperando en ciertos recodos de todo lo que dejé atrás para poder ser lo que soy. ¿Qué sucede, no obstante, si decido romper mi silencio, volver a reunirme con esos viejos amigos y empezar a hablar de verdad?. ¿Y si tengo la convicción de que no les va a gustar lo que tengo que decir?. ¿Qué pasará cuando descubran que yo era un tipo misterioso y agradable cuando hacía mis largos silencios, taciturno y de vez en cuando bromista, pero entrañable al fin y al cabo, pero si oyen lo que tengo que decir, si expreso mis razones por las que detesto sus modos de vida, estoy preparado para una pérdida definitiva?. Es trágico pensar que hay amigos que dejarían de serlo si descubrieran lo que se esta cociendo en mi mente. Me estoy equivocando y será solo una paranoia, pero.... En la vida hay que escoger entre ser sincero y tener amigos. Yo hace tiempo que elegí la primera opción. Sin embargo, voy a intentarlo, empezaré a hablar, intentaré ser un comunicador efectivo que dice lo que piensa involucrando a los demás sin provocar el enfrentamiento o el asco. En cuanto a lo de ganar dinero, solo sirvo para escribir, pensar y ser fiel a la Vida. Soy un completo inútil en toda actividad valorada con dinero. Necesito un trabajo digno de mí, que me permita expandir lo que he aprendido durante l’època daurada. Para ello necesito voz en las instituciones culturales, en centros educativos. Los estudios académicos se me están quedando pequeños. Soy cada vez más incapaz de estudiar. Necesito tiempo y energía para elaborar mis propias tesis, escribir mis propios libros de texto. Puede que algunos piensen que soy un irresponsable social, pero todo mi empeño es un afán por cambiar la sociedad hacia un estado individual y colectivo mucho mejor que el actual. Tu no puedes ir por libre, me regañaba en una ocasión mi vieja profesora de literatura. Mi determinación no deja otra posibilidad. Seré libre...o moriré pronto, tal vez ya queda poco.


Veranos dorados, como iba diciendo. Alterno mis tiempos entre el apartamento en la playa y el hogar junto al río Serpis, acompañado de ranas que croan, luces del comercio y de los automóviles que van y vienen por la carretera que cruza sobre el puente. En la playa soporto el ruido de la gente que pasa echando mierda en forma de palabras, ritmos que horadan mi cerebro y gritos que se necesitan para que todos sepan que existen. ¿Qué enfermedad es esta de los turistas de playa?. En medio de este infierno, anhelo los silencios y la mirada sostenida entre los dos amigos que mutuamente se regalan la palabra sincera. Necesito la belleza de Marxuquera, y esparcir mi pensamiento en el jardín secreto que se esconde en El Racó de Lloret, allí donde habitan arcanos en forma de viejos eremitas que me llaman desde las montañas del oeste. Necesito un paraíso espiritual, como por ejemplo el casco antiguo de Bocairent, el cual me ofrece casas de piedra que recoge el sol de la tarde para trasmitir a sus habitáculos interiores la cálida quietud que necesito en mi invocación a las criaturas de la noche.

Cogería mi recientemente adquirido volumen de la narrativa completa de H.P Lovecraft y me iría a vivir unas semanas en una casa de campo antigua desde la que poder escuchar a los grillos y a los buhos, y a los aullidos de los gatos en celo, de los perros lastimeros y del viento que intenta colarse entre las rendijas del hogar . Y pasaría las noches alumbrado por la luz de las velas sostenidas en un viejo candelabro, con el poder imaginativo de Lovecraft abriría puertas hacia el averno, conjurando contra las fuerzas del otro mundo y recorriendo pasadizos que terminan en el centro de la tierra ignota. El lamento de un gnomo nocturno me hace dormir cada noche, y las velas se apagan como si estuviera a punto de entrar en la oscuridad de la que ya nunca he de retornar...Ése es mi sueño de verano, mi verdadero verano dorado.

De todas formas, el paraíso existe y lo tengo a unos pocos kilómetros de mi hogar en la playa. Las arenas vírgenes del Ahuir me conducen casi a diario a un lugar de exquisita belleza edénica. Allí puedo huir del asfalto y de la concentración de chiringuitos de la playa de Gandía, uno de los lugares más horrendos de la costa valenciana. Me refiero a la playa nudista que colinda con las pertenecientes a las circunscripciones de los pueblos de Xeresa y Xeraco. Allí, el olor es de mar azul, el color es el verde de los marjales y el dorado de las arenas, y un cielo abierto hacia todos los horizontes y vigilado por el pico sagrado del Montduver. Y la gente desnuda, tal y como vino al mundo, me hace pensar en una comuna de los tiempos previos a la Atlántida. Imagen edénica, de naturaleza esencial, de vulvas y senos que se mueven sin ningún tipo de rubor, de bellos glúteos resplandecientes por el reflejo del bronceador y los aceites que perfuman y protegen la piel de ancianas y ancianos, de niños y niñas, de mujeres maduras, de hombres maduros y de algunos - muy pocos - jóvenes efebos. Los primeros días sentí cierto rubor al quedar desnudo ante cualquier transeúnte que pasara por allí, pero pronto me congracié con el placer de tenderse sobre la toalla y recibir la energía del sol sin taparrabos de ninguna clase. Hay, por supuesto, algunos mirones que merodean y husmean motivados por la líbido. El sexo esta presente en el ambiente, y en ocasiones siento algún apuro cuando percibo que la gente fija su atención en mi cuerpo joven y esbelto. ( ¡Qué nalgas más buenas tiene!, se le escapó a una chavala que paseaba por la orilla del mar acompañada de una amiga. Ella no supo que yo la había oído, y es que los vientos del mar favorecen la propagación del sonido de forma inhabitual). También apareceren de vez en cuando hombres maduros - o jóvenes, homosexuales o bisexuales - que con descaro y sin ningún rubor me hacen señas desde la distancia, o se me acercan para proponerme algún tipo de acto sexual. Yo - que en el fondo me considero andrógino y sé que mi sensibilidad erótica no atiende a distinciones entre lo igual y lo opuesto, pero soy extremadamente selectivo cuando el pretendiente es masculino - simplemente les digo que no me interesa, y para mí la paz y para ellos la gloria (o quizás más pena que gloria). En una ocasión se me acercó una joven solitaria, me pidió la hora, extendió su toalla cerca de la mía y me lo dijo todo con la mirada. Pero yo, demasiado tímido, no supe seguirle el juego, y no fue posible el goce de mi carne con aquella joven, ocultos entre las cañadas de la marjal de Xeresa. Luz, mar encantador, salinas, arenas, sensualidad y reposo. Así espero hasta el fin del verano, la salida del paraíso, la vuelta a la apacible tiniebla del otoño. Y, según avance el tiempo, espero hallar las soluciones y poder retornar a estas playas del Edén.

viernes, junio 19, 2009

La bondad última de Vicente Ferrer

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La humanidad de todo hombre ha de ser juzgada por sus actos y por su valor ante las tempestades del mundo. La vida puede ser entendida como un viaje a lo desconocido, hostil y sorprendente. Vivimos en un mundo tan grande -y a la par, insignificante- como pueden serlo nuestros sueños y esperanzas. ¿Quién puede ser capaz de, al compás de las amenazas y retos que presenta la gran odisea, ponerse a la altura de las circunstancias en cada momento, en cada nueva salida del sol y en cada época?. ¿Y ser capaz de elevarse por encima de esas mismas tempestades para erigirse en héroe absoluto, en un ser humano de acción, de improvisación al ritmo de la existencia?. La vida puede ser dura. Y más el corazón humano. Pero hay formas de hacer guerra que nacen desde la sensibilidad, el valor y la más astuta de las intuiciones. No hay nada peor en este mundo que encasillarse en lo supuestamente inevitable y aceptar el sistema tal como es. El devenir del mundo podemos dictarlo, todos, en cada instante conscientes de todo lo que se puede ganar o perder.

Existe en este planeta un hombre admirable por demostrar el poder de la acción sobre el mundo y sus retos: Vicente Ferrer, caballero de lo divino y un espejo en el que pueden contemplarse todos aquellos que quieran ser...no héroes, tan solo humanos, hombres o mujeres que han sabido conectar con ese "algo" superior que duerme en lo profundo del alma. Hoy tengo el gusto de re-editar en este blog un pequeño artículo que escribí hace unos cuantos años y que ahora cabe revisar con motivo del fallecimiento de Vicente. Se lo dedico al mismo Vicente Ferrer o a todo aquel que sea capaz de entender, escuchar...actuar.



"Hacía pocos días que el "Father" Ferrer llegaba a Anantapur tras vivir las tribulaciones de la persecución y el exilio perpetrados por los políticos, periodistas y sumos sacerdotes del hinduismo radical y nacionalista. Éstos eran conscientes y sabedores de que la labor de Ferrer ridiculizaba el presunto poder de unos y relegaba a segundos planos las intenciones de revolución política de otros. Las arcas estaban vacías, las ayudas no llegarían de momento y sus conocidos le aconsejaban que no se metiera en más líos. Encontró una casa medio construida, vacía de todo. O no. Al entrar en la habitación, vio un cartel sobre el cual se había escrito: "ESPERA UN MILAGRO". Nunca supo quién escribió aquello allí. Lo que sí sabía es que era un mensaje de la Providencia. ¿Existe la Providencia? Él siempre la tuvo a su lado.

Su padre, nativo del Real de Gandia, que se ganaba la vida como comerciante, viajó hasta Cuba y al regreso conoció a Teresa Banyuls. Tras laborar en diferentes negocios, se dedicó a la venta de frutas, y se trasladaron a Cataluña, primero en Barcelona, y luego en Calella de Mar: "En las bandas callejeras, observábamos un código de honor parecido al de los libros de caballerías. En contraste, descubría la espiritualidad bajo las bóvedas de la catedral". Ferrer creció en las calles, entre juegos junto a las chavales, y las ayudas esporádicas a su padre. Él era el hijo del frutero y lideró la pandilla con la que jugaba a las chapas, a llamar a los timbres y salir corriendo, y romper farolas con tirachinas. Y también la lucha callejera. Una infancia como la de los demás. Un profesor de música que tenía la escuela enfrente de la catedral descubre las dotes vocales de Vicente. Ingresa en el coro de la catedral y llega a ser solista. Allí, rodeado por el ambiente místico de la catedral, se operará en él una metamorfosis interna. Poco a poco, se olvidaría de las peleas y de dar patadas al balón. Sus percepciones se amplían y se abren puertas hacia el interior de su espíritu. Empieza a aislarse de sus amigos, y frecuenta lugares más recónditos que arropen su necesidad de introspección. Se le ve ensimismado bajo un sauce, contemplando el vuelo de un pájaro o la estructura de una hoja. Se pregunta dónde está la divinidad. Los compañeros del barrio dicen de él que está 'alelado'. Lee todo lo que cae en sus manos, y una obra le conmueve en especial. Se titula "La historia del bien y del mal", escrito, le dicen, por un ateo. Por aquel entonces, Dios dejó de existir para él.

Se acerca la gran confrontación civil en España. Vicente es testigo de la sangrante radicalización de las 'Dos Españas' y siente simpatía por las convergencias de signo anarquista. Por temor a los bombardeos su família se traslada a Calella, y él se alista en el ejército republicano, jovencísimo, en la llamada "Quinta del biberón". La Guerra Civil le conduciría hacia la gran revelación de su vida. La guerra, como circunstancia clave para la evolución decisiva: "Vi de repente una noche oscurísima, que llenaba todo el Universo, y allá lejos una pequeñísima luz. Sin estar escrita incluía la orden ineludible de escoger entre las dos [oscuridad y luz]. El resultado práctico fue que se me quedó para siempre la convicción inconmovible de que Dios es". Pasó del ateísmo a una fe pura que sería la llama inspiradora de sus futuros grandes logros. Tras sucesivas peripecias como soldado de la "Quinta del biberón", le tocó residencia en un cuartel general. Las buenas relaciones con sus superiores evitaron que el encubrimiento de uno de sus compañeros le costara su libertad.

En esta época empieza a mostrar un carácter subversivo, y un cierto magnetismo personal que le hará merecedor de un trato especial por parte de los altos mandatarios. Pero la llamada de lo sagrado se había instalado ya como eje de sus anhelos profundos: "Las noches de verano sentado frente al mar en lo alto de un acantilado pasaba horas y horas mirando un cielo refulgente, constelado de estrellas... interrogándolo. Intuía que mi vida iba a seguir por nuevos derroteros. El heroísmo de los santos, mi lectura preferida, me mostraba el camino a seguir. Una y otra vez me repetía: 'Si san Francisco Javier ha hecho esto, si santo Domingo lo otro, si santa Teresa... si Ramón Llul, en estas mismas islas fue capaz... yo también quiero acometer grandes y difíciles empresas, ser caballero de lo divino'.

Ingresa en la Orden de San Ignacio de Loyola, la Compañía de Jesús. El monasterio de Veruela es el templo testigo de sus primeras andanzas de monje austero y sacrificado. Penitencia, recogimiento, autoflagelación. Estudia griego y latín, filosofía, teología. Tiene 24 años. Cuando regresa a Barcelona para terminar los estudios de filosofía, empieza a visitar los barrios más pobres de la ciudad como misionero catequista. Su preferido es el barrio más duro e inhóspito, el Somorrostro, en la ladera de la montaña de Montjuic. Es una guarida de gitanos y gente de mala vida. Vicente se relaciona con ellos, se introduce en su mundo intentando ser uno de ellos para poder tener la oportunidad, en la circunstancia adecuada, de sembrar una semilla, un sentido o una idea de fraternidad y comprensión. En este recoveco de su vida empieza a aprender el lenguaje de los pobres, sus necesidades, sus vacuidades y el modo de encender los espíritus.

Hacía ya tiempo que la idea de viajar a la India rondaba en su cabeza. Al fin, le concedieron el permiso como misionero evangelizador. Cuando contempla por primera vez la imagen de Bombay acercándose poco a poco a su vista, dice para sus adentros: "Gracias señor, por otorgarme esta tierra de promisión, mi nueva patria". Vicente Ferrer siente la misma fascinación por la India que han sentido tantos aventureros, intelectuales y artistas a lo largo del siglo XX. Siente que ha entrado en otra galaxia, le apabulla la muchedumbre y su inmenso respeto por la vida humana y animal. No ve a los salvajes por ninguna parte, sólo a gentes que se aferran a la vida como pueden, guiados por un sentido de la hospitalidad y la cooperación que se convierte en una auténtica lección para el cristiano de occidente.

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La India rural, lejos de las ciudades y las instituciones políticas, será el espacio de acción donde se condensará su auténtica labor misionera. Las gentes que encuentra allí son abiertas y afectuosas pero sumidas en la más mísera pobreza. Son tierras áridas, no hay posibilidad de cultivar alimentos, la sequía es permanente. Aun así, Vicente, que cree más en la acción transformadora que en la oración y la devoción pasiva, tiene una imagen distinta en su mente de lo que podría ser un paisaje lleno de recursos y posibilidades. Manmat, Anantapur. Estos parajes eran considerados por los geólogos como zonas muertas sin remedio y aconsejaron al gobierno indio que ordenara la evacuación de todas las gentes, o morirían de hambre y sed. Vicente Ferrer hizo realidad algo que parecía imposible. Luchó contra las instituciones religiosas y políticas para conseguir fondos que permitieran crear la infraestructura necesaria: pozos, bombas de agua, presas, embalses... . Sus enfrentamientos con las autoridades fueron frecuentes, y se vio obligado a vivir al límite, sin recursos para llevar a cabo tamaña empresa. Las campañas de educación dirigidas a las gentes de estos pueblos fueron esenciales. Vicente les hizo ver que la cooperación aportaba beneficios a todos y que la clave está en dar porque aquel que da recibe y el que no comparte lo que tiene acaba quedándose solo. Vicente, pues, creó un sistema de economía solidaria. Con el paso del tiempo aquellas tierras y poblados se convertirían en un oasis lleno de verdor y cultivos que daba alimentos más que suficientes a las antaño desnutridas gentes.

El milagro se había hecho realidad sólo con la fuerza de la voluntad, la inteligencia y la fe en el desarrollo integral del cual Vicente Ferrer sería pionero. Sin embargo, el éxito supondría para él el exilio por orden del gobierno hindú, presionado por ciertos sectores de la política y el fundamentalismo religioso, envidiosos ante los logros de Vicente, pues éste se había convertido en un líder para el pueblo hindú. Lo exiliaron porque demostró rotundamente a la Humanidad que un hombre con su amor y voluntad, su comprensión de la gente y las cosas de su entorno podía lograr lo que los políticos siempre venden en sus campañas pero nunca consiguen. Demostró, en definitiva, que la política pervierte los asuntos cívicos, sea del signo que sea.

Durante el exilio hubo manifestaciones en la India a favor de la repatriación del "Father" Ferrer, contando con el apoyo de Indira Gandhi. Entretanto el gobierno indio hacía el ridículo intentando justificar el exilio de Ferrer. De este exilio nació una fundación humanitaria creada por él: Acción Fraterna en el Mundo. Dio conferencias en Madrid. La gente quedaba hipnotizada ante el tono pausado y elocuente de su discurso y la profundidad de sus palabras: "¡La teología no son los libros sino la vida! Pasó un hombre herido. Dejaba tras sí un reguero de sangre. Yo vislumbré, en aquella sangre derramada, algo tan esencial como que la Humanidad es una. Estamos divididos por infinitas razones. Naciones, lenguas, razas, ideologías... Todo parece separarnos, pero es un falso espejismo. Supongamos que sigo aquella corriente de sangre que fluye, a través de los siglos, de generación en generación. La sangre de aquel hombre fluye a través de otro hombre y de otro... .Aquella sangre se extiende de norte a sur y de este a oeste, por toda la Tierra, como un mar en el que estamos todos inmersos. ¿Cómo podemos entonces decir que somos diferentes si toda la Humanidad participa en esta misma corriente que nos une y nos hace uno? Nosotros hemos sufrido con aquellos que sufrieron en generaciones pasadas y hemos sido también felices con aquellos que lo fueron. Por eso me siento responsable."

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Su visión mística y unitaria del mundo puede ser discutible pero no se puede negar un gran esfuerzo emocional e intelectual por reconciliar a la Humanidad consigo misma. "No quiero que la gente me admire, no necesito que me comprendan. Ni siquiera que estén de acuerdo conmigo, en mi forma de ver las cosas. Sólo necesito que me ayuden. Hay pedigüeños que disfrazan las cosas con ideas. Yo no tengo ideas... sólo necesito que cien mil españoles se sientan hombres, hermanos, se pongan en marcha y ayuden". En declaraciones al periódico ABC, fue rotundo y espectacular. "Supongo que ustedes preferirían un diálogo con un gran político que les anunciara que se ha iniciado una guerra, o que se ha firmado la paz. Yo vengo a anunciarles algo muy parecido. Porque hemos declarado la guerra al dolor y al sufrimiento y hemos firmado un compromiso de paz: contribuir a la fraternidad entre las naciones y los hombres”.

Antes de regresar del exilio, sería nominado al nobel de la paz y a la vez recibió el reconocimiento de intelectuales y gobernantes dentro y fuera de la India. Sentía que a partir de ese momento su labor era llegar hasta las zonas rurales más deprimidas y continuar divulgando y ejecutando sus proyectos de desarrollo integral. Anantapur sería el siguiente objetivo. Y el milagro se produjo. Siempre se producía un milagro en el momento justo. Anne Perry, una joven hippy a la que conoció en una entrevista, se convertiría en ayudante y cómplice inseparable a lo largo de su cruzada idealista “ contra los molinos”. En ésta misma época, Vicente deja de formar parte de la compañía de Jesús. Anne Perry se convertirá en su esposa, con la cual tendrá varios hijos.

Desde entonces hasta hoy, la vida y obra de Vicente Ferrer ha proseguido siempre en evolución pero siempre acechada por momentos de infortunio y escasez de recursos para poder hacer realidad cada uno de sus proyectos. Pero en esas situaciones extremas, que para él eran una oportunidad de resurrección, es donde la vida le reveló que existe una especie de mano invisible que manipula nuestros destinos y “ sostiene” al hombre de fe y voluntad. Como la ocasión aquella de aquel motero hippy venido de Europa que le hizo una donación cuantiosa justo cuando se encontraba con el problema de no disponer de financiación alguna. Incluso Sai Baba, el avatar multimillonario, estuvo generoso con él cuando lo necesitó. Desde aquellas tierras rurales hindúes fue testigo del desfile de una serie de “locos del mundo” a los que conoció y supo de todas las extravagancias que el hombre posee: un grupo de hombres que se creían los doce apóstoles, un tipejo que decía ser un extraterrestre, eunucos, jainistas... El festival de la vida que no se detiene, igual que la renovación de ideas e ilusiones.

En la etapa crepuscular de la vida de un hombre, cada cual saca sus propias conclusiones sobre el misterio de la vida.
Vicente Ferrer ha tenido sus ojos abiertos ante los sucesos del devenir y define magistralmente su propio pedacito de la verdad:

“ Descubrí la providencia poco a poco, pues fuí ciego durante largos años. Ahora comprendo las jugadas que me hizo sin que me diera cuenta. ¿A santo de qué se las arregló para que marchara a la India?. Primero me lo metió en la cabeza. Después empleó sus artimañas para que me eligieran. Y como le gusta viajar se fue a Gran Bretaña y lo organizó todo para que la señorita Anne acabara primero en Bombay y después en Anantapur. Lo increible del caso es que hubiese encontrado a la persona que reunía al cien por cien las cualidades que serían imprescindibles para el futuro... ya que Anne iba a ser la clave de ese futuro”.
“ La vida es como un tapiz que con tus actos vas tejiendo día a día. Al final te gustará o no, pero tu solo ves una cara del tapiz. Si le das la vuelta te encontrarás con que una mano invisible ha repetido por detrás las mismas hiladas pero lo ha hecho con hilos de oro. Dios no piensa como los hombres piensan.”
“ Sospecho que hay alguien escondido que si pudiera hablar explicaría todas las tramas y conexiones que en esta vida son obra de la providencia ... Yo me pregunto todavía cómo es posible que justo la noche en la que se estaban tomando decisiones muy graves nos sorprendiera la madrugada con una voz hablando en castellano desde una radio lejana:” Aquí radio Pekín... La orquesta filarmónica les interpreta “La Aurora de una mañana feliz”. Parece un cuento de hadas . ¿Y cómo se explica que encuentre en un cuarto totalmente vacío unas palabras que rezan: Espera un milagro. ¡Que barbaridad!.”
“ Por tanto, lo único que certifico es que esa providencia existe. Y cuando me preguntan ¿cree usted en el cielo?, respondo; si Dios quiere el cielo yo también. Y lo mismo digo con el infierno o con el Karma, la reencarnación... Si Dios lo quiere yo también y si no lo quiere yo tampoco. Se trata, a fin de cuentas, de una entrega sin límites a la bondad última. Es entonces cuando todo se ordena en sí mismo y la paz se establece en toda la vida."

lunes, junio 08, 2009

Una de dos

Todo el mundo quiere ser funcionario. Veo a amigos destruyendo el mejor tiempo de sus vidas para superar la salvaje competición de las oposiciones y así obtener un buen puesto, fijo y estable. Pero la Libertad es incompatible con la seguridad y la estabilidad. La libertad es riesgo, pender de un hilo y asumir todas las responsabilidades. Da un poco de miedo, pero se disfruta porque no hay margen para el aburrimiento.

domingo, mayo 24, 2009

Mi recreo (con Antonio Vega, otro hermano de espíritu)

Tal vez es cierto que los ángeles han de ir al cielo prematuramente, pues este mundo no esta hecho para las almas sensibles. Los tímidos, introvertidos, melancólicos...son la única compañía que quiero para mi. Esta canción, El sitio de mi recreo, evoca mi nostalgia, y supongo que puede hacerlo con la nostalgia de la mayoría. Si mi arte hubiera sido la música y el canto, yo sin duda crearía y cantaría canciones como esta:


Donde nos llevó la imaginación,
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos.
donde se creó la primera luz
junto a la semilla de cielo azul
volveré a ese lugar donde nací.
De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.
Viento que a su murmullo parece hablar
mueve el mundo con gracia, la ves bailar
y con él, el escenario de mi hogar.
Mar, bandeja de plata, mar infernal
es su temperamento natural,
poco o nada cuesta ser uno más.
De sol, espiga y deseo...
Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura,
hay nieve, hay fuego, hay deseo,
ahí donde me recreo.







La más elevada emoción de su recuerdo es su fragilidad. En Lucha de Gigantes aparece demacrado pero inmenso ante un mundo terrorífico, el mundo que probablemente no era el suyo. Cuando la orquesta sinfónica toca las primeras notas, atención al marco izquierdo de la imagen, en los instantes previos al comienzo del canto de Antonio Vega. Vemos a su primo Nacho susurrándole algo al oído, mientras la mano derecha de éste acaricia levemente la espalda de Antonio. Aquellos que conocen la naturaleza de estos seres especiales saben que ese gesto tan típico no es trivial en este caso. Seguimos, concluye la canción, y el nudo en la garganta no se sabe cuánto puede permanecer....




Lucha de Gigantes

Convierte el aire en gas natural

Un duelo salvaje advierte

Lo cerca que ando de entrar

En un mundo descomunal

Siento mi fragilidad

Vaya pesadilla corriendo

Con una bestia detras

Dime que es mentira todo

Un sueño tonto y no más

Me da miedo la enormidad

Donde nadie oye mi voz

Deja de engañar

No quieras ocultar

Que has pasado sin tropezar

Monstruo de papel

No se contra quien voy

O es que acaso hay alguien más aquí



Creo en los fantasmas

Terribles

De algun extraño lugar

Y en mis tonterias para

Hacer tu risa estallar

En un mundo descomunal

Siento tu fragilidad

Deja de engañar

No quieras ocultar

Que has pasado sin tropezar (¡No!)

Monstruo de papel

No se contra quien voy

O es que acaso hay alguien más aquí



Deja que pasemos sin miedo

domingo, marzo 08, 2009

Cielo e Infierno en Wall Street



Cuando decimos que el sentimiento religioso es consustancial al ser humano indicamos una de las líneas que con mayor fuerza ha evidenciado la tendencia hacia la abstracción de nuestra actitud ante el cosmos del que formamos parte. Los dioses locales y particulares de la era pagana eran el resultado de la abstracción operada por grupos de iniciados o colectivos - más o menos legitimados en la organización de tribus, jefaturas o ciudades-estado - que establecían un orden espiritual conectado con la historicidad del humán inserido en un medio concreto, silvestre y urbano. La particularidad deviene en un conjunto de símbolos que simplemente identifican la Historia local. Aquellos sacerdotes que poseían la administración del culto dictaban, en cierto modo, la esencia colectiva y el corpus de actitudes y preceptos sociales. No olvidemos que el panteón es un lenguaje que clarifica la relación de la divinidad de la especie humana ( origen de las consignas culturales avanzadas) con su entorno idealizado ( lo cual incluye la modificación del medio-ambiente). Las creencias , consecuentemente, mantienen una seguridad de control y relación con el mundo. La problemática de la diversidad a todos los niveles del ser humano impone la necesidad de localizar todas las posibles imágenes arquetípicas y símbolos en el contexto que las ha originado. Cuando un mito local pretende imponerse a una mayor extensión geopolítica que aquella que posee los rasgos socioambientales propiciadores de su génesis, comienza la afectación totalitaria de las civilizaciones, lo cual degenera en una fosilización de la metáfora, ahora excluyente y abocada a la fe dogmática, diferenciada de la razón panteísta anterior que sintetizaba una concreción del mundo (las diversas manifestaciones de la naturaleza) en un símbolo, al igual que la física y la matemática contemporáneas utilizan la razón de los números como representación del posible funcionamiento de las leyes de la naturaleza. La asunción totalitaria del cristianismo supuso un monopolio de toda esa arcaica diversidad estructural, sintetizado en la imagen del Hombre-Dios redentor, icono imprescindible del perfectibilismo. Cuando comenzaron los primeros movimientos ilustrados, la universalización dogmática de la especie ya era un programa enraizado en las principales instancias del pensamiento europeo. La secularización implicaba abandonar la autoridad del dogma religioso y sustituirla por otra autoridad que siguiera con el proyecto de alcanzar la edad dorada. Los revolucionarios del siglo XVIII adoraban a la diosa razón, quisieron implementar un calendario pagano como fuerza antitética al calendario gregoriano. Solo era una transposición de imágenes exotéricas, la misma substancia inmanente permanecía: una energía totalitaria (la idea de que el ser humano y su civilización es perfectible y puede llevarse a cabo con un régimen de validez universal) que pretendidamente puede llevar a la especie humana hacia las más altas cotas de progreso, conocimiento y bienestar. La supuesta aplicación universal obliga a abstraer de las herramientas en las que depositó su fe la era ilustrada (razón crítica, método científico, mundanización de lo sagrado) un orden común divinizado; la redención a través de la Razón, la Libertad, el Progreso, la Igualdad. La mundanización del espíritu del tiempo humano fijó la realización de las necesidades en el orden terrenal. La burguesía ascendió en su carrera industrial y sus valores se convirtieron en modélicos para la forja de criterios materiales. Esta burguesía emprendedora (con Andrew Carnegie y John D. Rockefeller como dos de sus principales heraldos) tradujo el ideal totalitarista de raíz judeocristiana a una recia estructura productiva - mediante los trusts - que concentraban la generación de riqueza material y que ahora podemos identificarla en las compañías multinacionales. Visionarios como Rockefeller y Carnegie creían que el mundo podía elevarse a un estado superior con las fuerzas del libre mercado. De aquí surgió otra abstracción igualmente dañina: el dinero virtual, es decir, separado de los verdaderos valores de esfuerzo y creación de riqueza mediante un sistema que atiende a los recursos reales del mundo terrenal y a la sinergia esfuerzo-cantidad-valor-producción regulada por demandas inmediatas. Una razón coherente con la existencia de una sociedad determinada fue violada por aquellos que quisieron crear riqueza de la nada, e incluso crear falsas necesidades que respalden al dinero virtual, constituyendo una sofisticada operación demiúrgica. Construyamos un becerro de oro, y adorémosle...


Y con esto llegamos hasta Wall Street y el orden financiero internacional de nuestros días. El ser humano sigue con la necesidad de controlar los sistemas por él creados para poder sentir que controla el mundo, empujado de forma irracional hacia la fe cuyo origen ya conocemos. No hay mayor ejemplo palpable y actual de la irracionalidad que sostiene a nuestro sistema de riqueza material que los movimientos bursátiles y las algarabías colectivas de esperanza y frustración que vemos en el interior del templo de las finanzas. Los ascensos y descensos (cielo e infierno) de la humanidad mundanizada expresados con el lenguaje del verde y el rojo que aparece en el altar de las cifras. En los medios se lee y se dice sin cesar que todo - la misma solución a la crisis - es una cuestión de confianza. Cuando se habla de confianza están introduciendo un bochornoso eufemismo para disimular la inconsistencia de ese sistema de organización material, del cual depende la estabilidad de la sociedad del bienestar. La palabra exacta es FE religiosa en sentido totalitario, cuyo vástago, la “sociedad del bienestar”, es también el imperialismo más sutil llevado a cabo en toda la Historia, ya que se arroga el derecho a definir las necesidades de todos los individuos ( y, por tanto, determinar el valor de cada individuo), y en consecuencia aplica un sistema de criterios reducido a una ideación simplificada en torno a lo que debería ser el "progreso" o la "calidad de vida", como si aquellos tuvieran una contrastada efectividad universal. O sea, el mismo error de siempre, sometido a variaciones en sus nombres y en las formas. Las creencias siguen manteniendo una sensación de seguridad respecto al funcionamiento del mundo, lo vemos cada día tras los muros de Wall Street.

¿Y cómo es posible que un sistema basado en la nada, tan evidentemente irracional, vulnerable a la infiltración de la usura y la especulación, siga teniendo el respaldo de gran parte de la población, de políticos y de teóricos de la economía?. Los hombres en la baja edad media no querían renunciar a sus creencias en la vida del más allá por una cuestión de estabilidad psicológica (y espiritual, por ende). Si la población acepta que el sistema financiero se sostiene en una entelequia (o en una estafa, si me apuran), ahora no solo es una cuestión de seguridad psicológica, sino de derrumbe de las bases del “bienestar”, ya que en nuestro tiempo hemos definido la dignidad humana y su posición en el flujo vital mediante la tenencia de valores materiales.

sábado, noviembre 01, 2008

No van a poder conmigo

El que canta soy yo. O como si lo fuera (más quisiera yo...). El verdadero intérprete fue uno de los míos:



lunes, octubre 13, 2008

El dinero y la orden negra (II) (Zeitgeist)




Ellos piden sangre. Muchos inocentes trabajan en nombre de la justicia y la paz, muchos políticos se han enfrentado al monopolio que esta corporación invisible mantiene insuflando confusión e inconsciencia en la mente de los individuos. Se alimentan de la sangre derramada en cada homicidio y en cada retroceso ante el miedo y la desesperanza, en las guerras fraticidas de donde exprimen su oro negro . La negra sangre inunda nuestro hermoso planeta azul y seguimos postrados ante el Dios Dinero. Mañana será el día de la Bestia. - ¿? -
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15 Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.

16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente;

17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.


-Apocalipsis de San Juan-



La teoría de la conspiración puede explicarse por necesidades varias. El imaginario colectivo proyecta sombras en la realidad histórica y entonces los demonios se materializan en las grandes estructuras que gobiernan el mundo. La edad media significó el destino colectivo mediante el mundo espiritual de dios, y allí estaba siempre el demonio como arquetipo que sometía las conciencias. En el siglo XXI el rumbo de la sociedad depende de la circulación monetaria, la sangre que necesitamos para creer en el sistema y que la avaricia ha convertido en una hemorragia colectiva. La institución financiera es el nuevo ente abstracto en el que vislumbramos el origen del mal, y el demonio puede estar en cualquier parte. Dudamos de los políticos, existen sospechas sobre planes siniestros de la banca y los magnates de la industria. Cada ciudadano es parte de la red demoníaca cada vez que codicia el dinero. Hay otros significados. A menudo resulta difícil creer que el grado de desequilibrio económico y las injusticias sociales a todos los niveles sean fruto exclusivo de la incompetencia y la estupidez del ser humano. Es obvio, el humán por naturaleza es débil, propenso al error y puede corromperse con facilidad . No obstante, en los últimos doscientos años, y más especificamente desde el fin de la primera gran guerra, la historia ha sufrido una aceleración que, en parte, solo puede ser comprendida por el consenso y la cooperación entre los individuos más influyentes en todas las esferas: diplomacia, economía, tecnología, educación, dogmas sociales. Conspirar al unísono y a escala global, en un mundo donde las distancias espaciales han desaparecido gracias a la gran red de comunicaciones, no presenta muchas dificultades. La codicia debería separar y enfrentar a esos hombres poderosos. Pero la hermosa tentativa de crear un gobierno mundial supera cualquier posible disidencia. Debido al potencial tecnológico alcanzado y a la extensión del control y la propaganda, la intimidación por medio del chantaje económico, ideológico o moral, por primera vez existe la posibilidad de crear un estado global en el que cada individuo será rigurosamente identificado y controlado. La historia nos enseña que el ser humano nunca se detiene ante su potencial de crear estructuras de poder cada vez más amplias y efectivas.

A esa falta de comprensión respecto a lo que está sucediendo a nuestro alrededor se une la pura admiración. El poder es temible y admirable. En las corrientes underground, la creencia en la conspiración incita el miedo morboso, pero a la vez el deseo de ver realizado al poder más letal de la historia. Hombres codiciosos, hombres crueles, hombres admirables por ser la hermandad que ejecuta la mayor empresa de la historia humana. Los brujos negros anteceden a todo poder, ya que lo crean de la nada. Antes de ellos, los reyes solo podían buscar el poder para hacer cosas. No se trata, en el fondo, de contubernios, sino de realizar sueños que conciernen a todos los individuos, desde el más rico al más pobre. El sueño de una única nación para todos, una fraternidad corroborada en la organización política, una bandera única, una sola raza, la raza humana. Solo que ahora inspirada, al parecer, por los usureros. Hay luces difusas al final de un agujero muy negro hacia el que nos estamos precipitando. Será un primer ensayo de cara a una futura unidad mundial fundamentada no en la uniformidad y el imperialismo económico y cultural, sino en la autonomía (individual y colectiva) y en la diversidad. El respeto y amor a la diferencia en lugar de crear la uniformidad para no enfrentarnos al reto de la diferencia y al baile cósmico de nuestras contradicciones. Lo que nos separa nos une. Nunca seremos robots hipnotizados por el número de la Bestia. La orden negra, en última instancia, será derrotada. Sin olvidar que, probablemente, todos formamos parte de ella.

A continuación podrá el lector ver un documental cinematográfico que ha perturbado a muchas mentes. Le advierto que el documental tiene muchos errores, datos equivocados o mal utilizados, y tergiversaciones varias. Por tanto - y dado que el visionado suscita una inquietud rallana con el terror - recomiendo que después del visionado contraste los datos con otras fuentes más fiables. Es un documento sensacionalista, pero su intención no es ser interpretado “al pie de la letra”. Habla sobre la utilización del mito con el fin de crear la mentira que nos seduce. Pensar por nosotros mismos y buscar información contrastada es nuestra misión. Luego, cuando hayamos despejado el camino sembrado de mentiras, podremos ocuparnos de esos brujos negros que se ocultan tras la cortina, si fuera el caso. Es un signo de los tiempos.

viernes, octubre 10, 2008

El dinero y la orden negra (Demasiados secretos)



Algunos de los hombres más importantes de los EEUU en los negocios y en la industria sienten miedo de algo, saben que existe un poder tan bien organizado, tan interconectado, tan vigilante y tan persuasivo que es mejor no soltar el aliento cuando dices la verdad sobre ellos -Woodrow Wilson, expresidente de los EEUU
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Denme el poder del dinero y ya no importará quien haga las leyes - Mayer Anselm Rothschild, fundador de la dinastía Rothschild
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Solo hace falta proteger los secretos pequeños. Los grandes se mantienen secretos debido a la incredulidad de la opinión pública - Marshall Mcluhan, periodista estadounidense.
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-¿Y si te dijera que la república esta bajo el control del Lord Oscuro del Sith?-
- Imposible. Los jedi lo sabriamos-
- El lado oscuro de la fuerza ha nublado vuestra visión. Ahora mismo, cientos de senadores estan sometidos a la influencia de un Lord Sith llamado Darth Sidius-.


- Traigo buenas noticias, maestro Sidius. La guerra ya ha comenzado-
- Excelente. Todo va sucediendo según lo planeado-


Conde Dooku, Obi Wan Kenobi y Darth Sidius en "Star Wars: El ataque de los clones".
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Voy a empezar combinando palabras para decir lo que ahora no es oportuno. La vida te la juegas a una sola jugada. Tienes tus convicciones, has descubierto tu vocación y gozas de una felicidad relativa. Me estoy escribiendo a mí mismo (no hay error ortográfico. Va sin “des”.), pero valga para todos los que están metidos en esta aventura. ¿Cómo sobrevivís a esto?. No es necesario formular la respuesta. Todos los miembros de esta hermandad invisible - la más verdadera, puesto que incluso nos “desconocemos” los unos a los otros, silenciosos en la discreción de la vida bohemia, desapegada del dinero, del falso amor y de la ebullición del Sistema - sabemos el Secreto. Digamos, para simplificar, que cada uno tiene el suyo y no se parece más que en el hálito de vida que lo inspira. Rabia, hambre de Espíritu, necesidad de Cultura, huida de no se sabe qué... Quiero extender las alas y volar. Pero vivo - como cada individuo inserido en el Sistema - pendiente de los flujos inspirados por humanos que gobiernan una estructura de proporciones dramáticas. Sí, “proporciones dramáticas”, no me gusta el sonido de esa combinación de fonemas. La realidad queda expresada con bastante precisión, no obstante. Imagino -penetremos la realidad haciendo otro acto de Imaginación, asumiendo el riesgo - que esos hombres también poseen sus pequeños secretos y su Gran Secreto. En el caso de ellos, compartido a voces en sus claustros secretos. La gravedad de estas palabras radica en que el Secreto de esta “hermandad” remite al poder terrenal más absoluto que ha conocido la historia humana: la Ingeniería Financiera. La gran estructura de cuyas especulaciones y transacciones casi todos los seres humanos dependen para su realización, en mayor o menor medida según la capacidad que tengamos para independizarnos del poder del dinero.No somos ingenuos. Sabemos que no podemos alcanzar las satisfacciones espirituales sin una mínima estabilidad y certeza material. Alguien cercano a mi instigaba el miedo ante lo que se avecina. Y yo respondí que prefiero morir de inanición a los 31 años - viviendo 31 años de vida intensa y vivida en relativa libertad - que prolongar mi existencia hasta la senectud del anciano con una vida de esclavo. Lo que mucha gente de mi alrededor no sabe es que mi miedo a la muerte se reduce al posible dolor físico. Estoy preparado para ella. No existe terror más grande que el de no ser amado. Una vez superado esto a lo largo de los años, la muerte solo puede ser la aventura definitiva. No me quedaré a vivir, desde luego, en un mundo gobernado por los usureros. ¿O son algo más que usureros?. Esa sería la única esperanza...o no.

El dinero. El maldito dinero. “Al dimoni caga diners...”, dijo en una ocasión uno de mis viejos maestros, en expresión coloquial del pueblo valenciano al que pertenezco. El demonio caga dinero. El refranero popular vuelve a ser la mejor guía para abordar temas centenarios. Desde hace muchos años que vivo en la secreta convicción de que el Sistema esta asentado en la nada. Hay algo vampírico, Satánico, en todo esto. Magia negra, pero de la de verdad. Dicen las supuestas profecías de Juan de Jerusalén (monje templario del siglo XI) - y qué mas da si son o no fraudulentas cuando son una fiel imagen figurada de lo que pudiera existir en el tejido profundo del sistema material (bancario) que nos gobierna - que en la historia moderna ha emergido una “orden negra” que mantiene sometida a toda la humanidad desde el más absoluto anonimato. Todavía no voy a entrar a valorar la “teoría de la conspiración“, y del mito contemporáneo que la ejemplifica a nivel popular: la orden secreta Iluminati. Una zarandaja, una paranoia, un desviar la atención de los problemas reales de la sociedad. Seguramente. Ello no nos libra del hecho evidente para todo aquel que se haya preocupado por informarse; en el mundo actual, el poder económico esta por encima del poder político. Y, hasta cierto grado (un grado excesivo), también esta por encima de las leyes y de los principios éticos más elementales. La magia financiera llevada a cabo por estos “magos negros” no tiene nada de figurada ni de metafórica cuando uno se acerca a estudiar detenidamente el proceso y los resultados. Ellos crean poder desde la nada, ex nihilo, y ese es el gran sueño que desde el albor de la humanidad han perseguido reyes, hechiceros, astrólogos, sacerdotes y demás piezas del gran puzzle que configura la imagen del ser humano en busca de una fuente inagotable de riqueza. Poder para influir y decidir el destino de los individuos y de las naciones definido en el control de los materiales que necesitamos para vivir. Recurramos a la perogrullada y tomemos conciencia: todo cuesta dinero, la comida, la casa, un papel donde poder escribir, hasta una llamada a tiempo para poder expresar un amor verdadero. Todo cuesta dinero y, sin embargo, mediante los ritos mágicos celebrados por esta “orden negra”, hoy en día el dinero no vale nada. ¿Qué significa esto?. Significa que vivimos en una realidad virtual creada por las finanzas y somos protagonistas del momento histórico más dramático vivido por la civilización occidental: un sistema de vidas, de necesidades, de expectativas y de ilusiones esta pendiente de una estafa. En estos momentos las bolsas se desploman en todo el mundo y la insistencia de los medios de comunicación expande el pánico por todo el planeta. Mientras los brujos negros realizan sus operaciones bursátiles - un “código” de transacciones que para la mayoría de los ciudadanos resulta incomprensible -, las instituciones del estado recurren a la inyección de dinero público con la expectativa de evitar la debacle económica. Pero nadie sabe exactamente cómo van a ser las operaciones de los magos negros y en qué será convertido ese capital obtenido con el trabajo de los ciudadanos. La desconfianza de los inversores es el producto de un flujo económico que, en manos de los Iniciados, es una sombra que avanza sin que nadie se atreva a señalar con el dedo a su portador. Llegamos a la conclusión sobre este orden demencial, Sistema con el que todos hemos comulgado sin ser conscientes de su naturaleza diabólica: el sistema bancario aprovecha la riqueza que produce el trabajo de los ciudadanos (la única riqueza real y la única que puede impulsar el crecimiento de la civilización), la disfruta y después la transforma en riqueza virtual para que los jugadores del casino bursátil puedan seguir cotizando en beneficio propio respaldados por las leyes de la magia financiera. Con lo cual tenemos que el ciudadano trabajador paga por su trabajo y los especuladores bursátiles disfrutan de la riqueza producida por dicho trabajador ciudadano sin tener que hacer nada. Tan solo, crear dinero... de la nada. Magia Negra. Si piensa en esto, amigo lector, a partir de ahora cada vez que sostenga un billete de dinero en su mano podrá sentir un ligero estremecimiento, o auténtico pavor. Porque ese billetito de, pongamos, 500 euros, no vale nada a no ser que los brujos negros le otorguen su correspondiente valor. En el crak de 1929, millones de familias norteamericanas fueron condenadas a la ruina económica en cuestión de horas. Y es que los brujos actúan rápido desde las altas esferas. Usted teme un posible “corralito” europeo, pero ya mismo esta sujeto a la varita mágica.

Y todo esto, ¿es un accidente? ¿un error humano?. Supongamos pues que esa élite sacerdotal financiera ha ido formándose con el paso de los siglos, mediante un aprendizaje gradual a base de ensayo y error en cada devenir histórico sucedido en los últimos quinientos años. Poco a poco, los usureros, tomando el control de los principales bancos del mundo, habrían dado con la fórmula para controlar las riquezas y hacerse con el poder en todos sus ámbitos de actuación. Es la mejor explicación. Pero...¿qué nos dicen les teorías conspiracionistas?. Hablan, en su interpretación absolutista, de una maquinación usurera para apoderarse del mundo que arranca con los orfebres y pequeños burgueses medievales y llega hasta hoy con el propósito de crear un gobierno mundial controlado por una gran corporación de usureros. Como vemos, es difícil delimitar la diferencia entre el simple “accidente” histórico y la creación pactada de un sistema financiero que ha endeudado a todo el planeta. ¿Algo tan efectivo, de lo que se pueden obtener tan gran cantidad de beneficios materiales, sofisticado y misterioso puede ocurrir “por accidente”?. La explicación necesita recurrir a los resortes de la historia con todos sus accidentes y sus imprevistos tanto como al hecho de que hoy en día la banca mundial esta controlada por grupos muy reducidos que atienden a beneficios privados sin consideración alguna de ética ni de sensibilidad social. A eso se le llama conspirar a espaldas de los intereses comunes y del voto del ciudadano.


Por tanto, ni los políticos, ni el capitalismo ni el neoliberalismo son la auténtica causa del desastre. La causa son esos brujos negros que manejan esa enorme estructura. Cuando la sociedad en su conjunto tome conciencia de este fraude, se abrirá la posibilidad de una rebelión a escala mundial contra las instituciones financieras. Mientras, yo imagino y sé que también existen Magos de Luz que- desde el anonimato, al igual que su reverso oscuro, ciudadanos de a pie incluidos - luchan por comprender y realizar en sí mismos el poder espiritual que, en parte, puede liberarnos del sometimiento al dinero. Saber que no es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita es un buen punto de partida. Y, en realidad, los magos de luz y los magos negros tienen más cosas en común, son dos caras de una misma moneda. Ambos buscan un poder elitista que ilumine al resto de la humanidad. Encontrar el camino que equilibre las necesidades materiales con las fuerzas espirituales será la solución global.



Quizá el lector piense que no debe tomarse demasiado en serio lo aquí escrito. Ciertamente, este es un cuaderno de literatura, y los escritores nos movemos en la mentira y la fabulación. En este texto he mezclado la realidad inmediata con gotas de ciencia-ficción y ensoñaciones de fantasía épica. La fantasía es parte ineludible de la misma realidad, no hay que olvidarlo. Esta ensoñación puede ser la aproximación intuitiva a la verdad. El texto necesita concluir con el visionado de un video que todos los canales de televisión deberían emitir en horario de máxima audiencia, a pesar del peligro que encierra:

sábado, octubre 04, 2008

Vida y universo junto a la ventana

Un hogar con una ventana desde la que poder contemplar el crepúsculo todas las tardes. Eso es felicidad tranquila y relativa. La media luna, la sombra de las montañas y el color celestial rosado en la última claridad del día abren el espacio por el que imagino y conozco los misterios del mundo

martes, marzo 18, 2008

La vida es el camino(Kavafis y Diania)

En tu camino hacia Itaca
pide que el viaje sea largo,
rico en aventuras y conocimiento.

A Lestrigones, Cíclopes
ni al furioso Poseidón has de temer
en tu camino no los encontrarás
si tu pensamiento es elevado
y la insólita embriaguez de ánimo
invade tu espíritu y tu cuerpo.
Si tu alma está libre de ellos
si no es tu alma que ante ti los pone
ni a Lestrigones ni a Cíclopes
ni al fiero Poseidón encontrarás.

Haz que tu camino sea largo
que muchas mañanas de verano iluminen tu sendero
cuando con placer y alegría
arribes a puertos nunca vistos
Detente en los mercados y en las fuentes de la tierra
contempla los pueblos que salen al paso
agua fresca y cereal, almendro y olivo, dolor y felicidad
sensuales perfumes, tantos como puedas percibir
y visita las ciudades de las tierras de Diania
para aprender de sus hogares y paisajes.
Lleva a Itaca siempre en tu corazón
Llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje, mejor que dure muchos años
y así ella te recibirá en tu esplendorosa ancianidad,
rico con lo que has ganado en tu largo caminar
sin esperar que Itaca te recompense.

Viaja, detén el tiempo, sin pedir nada a cambio.


A Itaca debes el maravilloso viaje
sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.

Ahora, rico en saber y en vida
conoces el significado de las Itacas
de los pueblos y las ciudades

Que la fatiga no debilite el coraje y la nobleza de tu espíritu
Siempre, mira hacia el horizonte, y vayamos a Itaca.

lunes, marzo 10, 2008

Señales (Boceto)

Bajo el crepúsculo del valle,
con los sacos de dormir dispuestos para gozar de la noche estrellada,
firmamos un pacto de alianza
con todos los caminos de la tierra.

Y así empezó la época dorada...

domingo, diciembre 30, 2007

Un beso es un dedal



Peter Banning es el modelo del hombre materialista y estresado que solo vive para su trabajo. En nuestra sociedad actual se habla mucho de los hijos abandonados por padres irresponsables que se han olvidado de la infancia, y de lo que supone tener hijos y cuidar de sus necesidades. Su hijo Jack le recuerda que su problema es el miedo a volar, lo cual va más allá de la interpretación literal en el texto fílmico (miedo a salir volando por la ventanilla del avión), tal y como ya estaba implícito en la obra original de James Barrie; volar significa romper las ataduras con los esquemas, las obligaciones y las convenciones de los adultos. Ser niño no significa ser irresponsable, sino libre, inocente y un poco malicioso...

Peter le pide a su hijo Jack que deje de ser un niño y cuando la familia llega a Londres para visitar la casa de Wendy , esta exige una única condición:!Niños, dejad de crecer¡. Para Peter Banning ya es demasiado tarde, ni siquiera recuerda su infancia y, es más, la abuela Wendy nos señala uno de los temas centrales: Peter, te has convertido en un pirata. El pirata es un símbolo del hombre agresivo que no ceja hasta alcanzar sus beneficios financieros a costa de lo que sea. La posterior secuencia subraya esa conexión con un marcado tono onírico. Londres se convierte en una ciudad siniestra y enclavada en el pasado, mientras Peter Banning asciende por las escaleras que conducen hasta el cuarto de los niños, -la antigua habitación de Wendy, Juan y Miguel - y una vez en su interior se encuentra con la imagen del buque pirata y el perfil del Capitán Garfio dibujados en las paredes de la habitación. Ahora, Peter y Garfio son uno solo. Banning es de esa clase de hombres que construye un muro de aislamiento a su alrededor con el objeto de asegurarse el éxito material, perdiendo parte de su humanidad y deteriorando la relación con su esposa e hijos. La visualización de Spielberg es directa y concisa, y no desprovista de intensidad dramática desde unos elementos circunstanciales en apariencia : Banning, en el salón de la casa, hablando por teléfono con uno de sus compañeros de trabajo, cuyo perfil se sitúa en el lado izquierdo de la imagen, y en un segundo plano su mujer e hijos correteando e intentando animar a Peter para que juegue con ellos. Pero Peter no sabe jugar, solo le interesa el dinero. Un leve contrapicado enfatiza el aislamiento de Peter con respecto a su familia La sombra de Jack proyectada sobre la pared crece en sintonía con el la irritación de Peter, hasta que la situación estalla en la reprimenda final.


Tras la revelación de Wendy (¡Tu eres Peter Pan!) y la posterior aparición del hada campanilla, Banning viaja al País de Nunca Jamás, donde pronto se encontrará con un capitán Garfio que se expresa con continuos sarcasmos e ironías, aislado de sus hombres, deprimido y harto de sí mismo y de vivir en Nunca Jamás, y obsesionado con reencontrar al niño que no quería crecer, lo único que puede volver a darle una razón de ser (Aquí no hay aventura). El dolor de Garfio se agrava cuando descubre que Peter se ha convertido en algo muy parecido a él mismo; ¡Bacalao!. Tu no eres ni la sombra de Peter Pan. Garfio es en el país de Nunca Jamás un personaje tan patético, tan flatulento y tan caricaturesco como lo era Banning en el mundo real .La antítesis entre Peter y Garfio no existe, por eso muchos dicen: ¡ese no es Peter Pan!, como igualmente dice el propio Banning .

Si quiere recuperar a sus hijos, Peter necesita aprender a jugar, a dormir en los árboles, a luchar con la espada, a usar la imaginación, a cacarear y a volar. Pero los niños perdidos, insensibles e inocentes, reconocen al enemigo: Todos los adultos son piratas. ¡Muerte al abogado!. Efectivamente, para ellos, no hay mucha diferencia entre un abogado y un pirata.

¡¡Ese no puede ser Peter Pan!!. Sin embargo, cuando uno de los niños juega con el rostro de Banning, estirando con las manitas los contornos de su rígida faz, aparece en el rostro de Banning la sonrisa mágica e insolente del niño eterno. ¡¡Ahí estas, Peter!!. Pero era una imagen sujetada con las manos, forzada ante el escepticismo de Banning. Hay que ayudarle a recuperar la espontaneidad.

Por su parte, Garfio descubre que la mejor forma de vengarse y de atraer a Peter Pan es hacer que los hijos de Peter le quieran, que los niños se olviden de su familia, que entiendan que los padres odian a sus hijos. Garfio no hace otra cosa que explicitar y llevar a sus máximas consecuencias el aislamiento de Banning con respecto a su familia. La desgracia de un padre es, precisamente, haber tenido hijos, enunciado que refleja una actitud respecto a la cual Garfio y Banning comparten una afinidad.

En la cena imaginaria, y motivado por el líder de los niños perdidos (Rufio), Peter va aprendiendo a jugar, a usar la imaginación, a olvidarse de los “buenos modales” y a liberarse de las convenciones del adulto bien educado y aburrido en el que se había convertido. Poco a poco va recuperando la insolencia y la libertad, mientras Garfio acude con el pequeño Jack al museo de los relojes rotos, lugar donde Garfio pretende detener el tiempo e invita a Jack a que destruya todos los relojes que esclavizan la conciencia del adulto representado en el padre: ¡por no dejarme hacer burbujas en el chocolate!¡por no dejarme saltar en la cama!¡ por no hacer nunca nada conmigo!. En síntesis, Garfio, como personaje análogo a Banning, utiliza su conocimiento sobre la esclavitud de los adultos para exorcizar y liberar a Jack de la influencia y los malos recuerdos asociados a su padre. Cuanto mejor conozcas a tu rival, mejor sabrás por dónde hay que atacarle...Así es como Garfio culmina su plan para manipular la mente de Jack.

En el partido de béisbol pirata, Banning descubre que Garfio le ha suplantado como padre de Jack. Esto provoca una reacción en la conciencia de Banning, al ver que ha perdido a su hijo. No valoras las cosas que tienes hasta que las pierdes. ¡¡Tengo que aprender a volar!!. Cuando descubre las consecuencias del mal padre que ha sido - y de lo que supone ser un adulto que ha perdido por completo su conexión con la inocencia original - es cuando siente verdadera necesidad de cambiar y de recuperar todo lo perdido. Un golpe fortuito en la cabeza, Banning se acerca a un lecho y contempla con asombro, reflejado en las aguas, la imagen del niño que no quería crecer (y mucha atención a cómo la música de John Williams subraya la magia de ese momento, en una de las mejores melodías de este gran compositor, perfecta evocación de la nostalgia y de la infancia recuperada).

En esta película, la inocencia esta contenida - y queda así simbolizada - en un dedal (al igual que en la obra original de J. Barrie). En el interior del árbol que fue construido para Wendy, Banning coloca el dedal sobre su dedo. Wendy. Un dedal es un beso. La inocencia. ¡Lo recuerdo!. Y una vez más la música de Williams nos sumerge en la nostalgia (Wendy se sentaba en esa mecedora mientras reventaba calcetines y nos contaba cuentos) y, aunque sea por unos escasos segundos, la infancia de Banning es la infancia de todos. Banning revive el pasado para comprender su presente. Peter Pan quiso crecer porque conoció a la nieta de Wendy y se enamoró de ella, y quiso darle un beso, pero un beso de verdad... Cuando los labios de Peter encuentran los de Moyra , el dedo de Peter pierde su dedal, y queda rodando en el suelo, como la inocencia perdida. Peter quiso crecer y ser padre, y ese el pensamiento alegre que le hará volar y ser libre. Contrariamente a la manipulación establecida por Garfio, y hasta ese momento reforzada en la actitud de Banning, la paternidad - asumida de forma consciente y responsable - puede ser un motivo de libertad. ¡He encontrado mi pensamiento alegre!. Banning, aun con el disfraz de pirata, contradice a Garfio, y entonces se dibuja en su rostro la sonrisa del niño feliz e insolente (mirando directamente a la cámara), y empieza a elevarse, y vuela, y, como en un estallido de magia que acompaña el renacer de la juventud y la aventura, el gesto y la silueta inconfundible de Peter Pan aparece surgiendo desde las ramas del árbol (con su traje recién hecho de jugos de hojas de árbol, símbolo de libertad e inocencia, desprendiéndose del disfraz de pirata que simbolizaba la corrupción del hombre adulto que odia a sus hijos ), el mar azul de fondo, y vemos a Peter elevándose hacia el Sol.

Y otra vez, en esta secuencia que comienza con Peter surgiendo desde las ramas del árbol y hasta su llegada al Sol, la banda sonora de Williams refuerza con emotividad el significado de la imagen, y aunque solo son tres escasos segundos, por la magnífica ejecución visual y por lo que significa en relación a lo narrado anteriormente, la imagen de ese Peter Pan renacido que se eleva con su vuelo alegre hacia el Sol de Nunca Jamás, es uno de los mejores momentos visuales de toda la filmografía de Steven Spielberg, en colaboración con la pieza musical que lo acompaña.


Rememoremos en video esos momentos de Hook, en los que la magia de Steven Spielberg y John Williams aparece entre un conjunto tendente hacia la mediocridad:




El olor de quien ha cabalgado a lomos del viento y ha vivido cien veranos alegres durmiendo en los árboles, y de aventuras con indios y piratas...


¡Peter Pan ha vuelto!. La analogía entre Peter y Garfio pasa a ser la tradicional antítesis, con lo cual Garfio no podrá utilizar su conocimiento de sí mismo para perturbar el mundo de Peter y su familia. En cierto modo, Garfio siempre ha representado un oscuro reflejo del mismo Peter Pan, señalando la dualidad en la personalidad de Barrie, según han afirmado muchos analistas de la obra literaria.


Pero Peter - y aquí tropezamos con un aparente problema de incoherencia interna y en el discurso - se ha olvidado de sus hijos y de que su próxima aventura consiste en salvarlos. Cuando campanilla le pide un beso, Peter vuelve a recurrir al dedal como señal de inocencia. Pero Campanilla pide un beso de verdad, y ese beso vuelve a despertar el recuerdo de Moyra y de su paternidad. Se acabaron tus aventuras, Peter. No importa. Después de humanizar la relación con la familia y de asumir la paternidad responsable desde el conocimiento de lo que significa volver a ser niño (y conocer, por tanto, las necesidades de los niños), la vida puede ser una maravillosa aventura.


Con todo, que quede claro que Hook es una película fallida, y una de las obras más imperfectas y frustrantes de Spielberg, quien intentó y pretendió ofrecernos un Peter Pan crepuscular que fuese el Peter Pan definitivo para la historia del cine. La idea era buena, una obra maestra potencial, descubrir al niño que no quería crecer desde una óptica decadente, y su renacimiento tras la comprensión de la necesidad de madurar y ser responsable. Con esa visión libérrima respecto al original, Spielberg podía hablar de sí mismo como ser humano actualizando la temática y los diseños que darían forma al país de Nunca Jamás, siendo esta una de sus películas más personales en la que ,de tanto que quiso ofrecer, se le escapó de las manos. Y es que no solo pretendía ser una visión intimista y una relectura un tanto siniestra al clásico, sino también un espectáculo total.

Todo esto no excluye el hecho de que - diecisiete años después de su estreno - sigue siendo un film incomprendido y ,en parte, infravalorado, olvidado por gran parte del público, saboreado con nostalgia por otros que vieron en ella la mejor actualización posible para Peter Pan. En cualquier caso, Hook tiene dos facetas: película familiar de entretenimiento y obra densa en conceptos. Como película de entretenimiento, aunque irregular, funciona bastante bien. Cuando falla la puesta en escena, la banda sonora de John Williams garantiza la diversión con un variado registro musical que, a ratos, alcanza unas cotas de adecuación a la imagen, los ritmos y al sentido grandilocuente que Spielberg pretende darle a su historia, que supera todo lo imaginable. Aparte de los ejemplos mencionados en párrafos anteriores, imprescindible es citar la secuencia en la que Smee (Bob Hoskins), seguido por Peter Banning (Robin Williams) y un séquito de piratas (Sí, sí, el garfio está aquí), transporta el garfio desde el pueblo pirata, pasando por la pasarela que asciende hasta el buque y el salón en el que el Capitán Garfio (Dustin Hoffman) espera anunciar la noticia del secuestro de los niños. La partitura de Williams supone un colosal refuerzo para el ya de por sí enorme sentido del espectáculo que demuestra Spielberg, aprovechando al máximo la grandilocuencia del decorado, sobre todo tratándose de una escena de puro tránsito.


Como obra de introspección y análisis personal del autor, a menudo la crítica especializada señala las incoherencias internas, las cuales, a la luz de lo ya expuesto, son bastante relativas, y ese tipo de juicios son más bien fruto de errores en la lectura e interpretación del texto. Hook, efectivamente, es un film que persigue muchos objetivos, y a menudo la narración pierde la fluidez, se estira y se va espesando hasta convertirla en un relato megalómano en el que, sobre todo en su recta final, predomina la cursilería del peor Spielberg. Pero la columna vertebral que da forma y significado a la historia, bajo una mirada atenta, comprensiva y liberada de los prejuicios provocados por el deseo de ver un relato fiel a la obra original de J. Barrie, presenta un desarrollo más que aceptable, como ya hemos explicado al detalle. Y no hay que olvidar que Hook, como indica el título, es más una película sobre el capitán Garfio que sobre Peter Pan. Insistimos: Peter Banning y Garfio son lo mismo, y esa analogía predomina en la mayor parte del metraje. Curiosamente, la película pierde mucho interés desde el momento en que aparece Peter Pan, ya que a partir de entonces nos espera un circo bastante anodino e insustancial...

Pasemos ahora a mencionar sus defectos más evidentes; hay claros - y muy sonados - errores de casting, como la elección de Julia Roberts para interpretar a Campanilla. No es solo la lamentable actuación de la actriz, sino que el personaje de Campanilla está prácticamente fuera de la historia y esto es un error en el que los guionistas tienen parte de la responsabilidad. Y ya que hablamos del guión, en una obra que camina entre la fantasía lírica y el humor, los diálogos y descripción de situaciones no siempre guardan el adecuado equilibrio de tonos, siendo muy ingeniosos en algunas partes, y en otras son absolutamente pueriles.

Pero el problema más grave de Hook - y esto hubiera sido impensable, tratándose de Spielberg - es su irregularidad en la puesta en escena. En ciertos pasajes nos topamos con una puesta en escena fría y vacua, un defecto muy bien disimulado - como ya hemos dicho - con la energía, la grandilocuencia y la magia de la música de John Williams. En el primer segmento del film, que transcurre en Londres y en el hogar de Wendy, la impecable narrativa de Spielberg se ajusta a una ambientación oscura que insinúa la inminente llegada de Garfio. El desbarajuste empieza cuando llegamos a Nunca Jamás y nos encontramos con la fotografía de Dean Cundey. La fotografía es un elemento trascendental para alcanzar la calidad narrativa, y no es otra cosa que utilizar la iluminación de forma adecuada en función de un significado o una intencionalidad narrativa. Lo importante es que de una iluminación natural el cineasta consiga crear una abstracción en función de lo que quiere expresar. Desgraciadamente, en las escenas filmadas en el pueblo pirata y en la cubierta del buque de Garfio, al parecer el trabajo fotográfico se limita a iluminar la escena con los focos de luz, con lo cual tenemos un mundo de Nunca Jamás despersonalizado, un decorado aparatoso y desmesurado sin la magia y la abstracción que le son propias a los mundos de fantasía. Este error perjudica especialmente en el tramo final del relato, en la apabullante batalla entre los niños perdidos y los piratas, y el posterior duelo a espada entre Peter y Garfio, pero carece de significado y de fuerza dramática por causa de un tratamiento de la imagen colorista y absolutamente banal.



Sintetizando, la irregularidad predomina en este filme a todos los niveles, sin dejar de ser un interesante cuento mágico sobre la inocencia perdida y recuperada, un producto de entretenimiento que bebe del musical y del universo disneyano, una visión modernizada de la obra original en la que se inspira, capaz de decir cosas significativas tanto para la mente de un niño como para la de un adulto. Ideal, en cualquier caso, para ser visionada - a ser posible junto al calor de un fuego - en fechas navideñas, tan propicias a retornar a nuestros orígenes, a visitar a padres y abuelos, y a recordar el niño que fuimos.

lunes, diciembre 17, 2007

El misterio de los pájaros

No hay manera más segura de huir del mundo que el arte, y la más segura para estar unido a él

J. W. V. Goethe





En la tarde del sábado descubrimos el misterio de los pájaros, con su vuelo orquestado por el viento y las líneas del cielo que, con la cadencia del tiempo, ensombrece el azul para dar paso al oscuro infinito de las estrellas. Salí de casa cerca de las cuatro y media de la tarde, dejé mi habitación en penumbra y dispuesta para que me recibiese al volver al hogar, y me lancé a las calles, como de costumbre. Hace un tiempo mi amiga amada me decía que no entiende mi afán madrugador. Yo le dije que un amante de la vida no puede seguir en cama cuando las primeras luces del día invaden la habitación. La vida no es un programa, es una pulsión de luz mágica, como la luz solar, la ancestral guía del espíritu de la tierra. Yo, hijo del mar, la tierra y el cielo, nunca me cansaría de decirle que el ritmo lo impone el sol, y que solo bailando a su ritmo es posible la felicidad. Amar por igual al amanecer que al atardecer es como gozar de un orgasmo en la eternidad, que ya dije que en esto consiste el amor.

Pero no quería yo escribir sobre el amor, estaba saliendo de casa alrededor de las cuatro, con la alegría del borracho recién salido de un burdel de copas y putas, por poner el peor símil posible, para que el profano se entere y se pudra en su ignorancia. Y caminé a grandes pasos en busca de la plaza donde me esperaba mi compañero de aventuras, el amigo amado. La misión nos esperaba en el flanco oeste de la ciudad, donde el aroma del poniente sostiene la mirada hacia las montañas del paraíso, la tierra sagrada que hay más allá de la ciudad y su periferia rural. Nosotros, escrutadores del horizonte, debíamos acudir a nuestra cita con la vorágine crepuscular. No termino de ser hombre si no empiezo el día con el alba y lo remato con el crepúsculo. Ya sabes, hermano, es cuestión de ritmo.

Así pues, en el puente oeste montamos la guardia del guerrero de la triste figura, situados por encima del flujo de agua del río sagrado - e ignorado en mi patria - popularmente conocido como Serpis, o riu D’Alcoy. Lo que la mayoría de los habitantes de mi ciudad no saben es que sus aguas traen una marea de magia, ya que tienen su origen en la tierra sagrada, desde las montañas que ven nacer el sol cada mañana y lo acogen al anochecer. En todo caso, allí estábamos, dos compadres situados en una altura invisible, pensando en la soledad del que esta por encima de la mayoría, y en la tristeza melancólica del perdedor a pesar de sí mismo. Y entonces empezó el baile de los pájaros, allí arriba en los cielos de mi pequeña ciudad, el universo manifestó su indeterminada armonía con un caos de ondas y flujos del aire. La vida es tan amable y amarga como aquellas bandadas de pájaros que jugaban a ser dioses, o tal vez saludaban al creador, o sencillamente, afines a ese ritmo de la felicidad, celebraban la creación y el mundo con un rito estético en las alturas. Mientras, la magia continuaba fluyendo desde las aguas del río, y no terminábamos de dar crédito a lo que veíamos. Tan natural como extraordinario, en un puñado de imágenes de pájaros en ebullición colectiva quedó expresada mejor que nunca la verdad de que la vida es un misterio, de lo absurdo que es todo. ¿Pero acaso es absurdo un juego de niños? Y es un misterio porque no hay misterio. Admiro y recuerdo a Cesar Simón, por su precisión sin adornos: no hay nada, pero hay algo...

A mis ojos de artista, magia, que para eso esta el mundo y por eso lo sueño yo. No importa cómo es el mundo, sino cómo lo vives. El camino de la felicidad y el camino del conocimiento convergen en el infinito, según me recordó otro hermano de aventuras y desventuras.

El infinito estaba allí. La ciudad nos abrió sus calles y echamos a andar mientras soñábamos con aquella dulzura morena que conocimos en una charla literaria. Había que reencontrarla, así que le pedí al hermano que averiguase la hora indicada para una cita. Nosotros la veríamos y la amaríamos sin que ella, tal vez, se diera cuenta. ¿No es eso lo que hacen los perdedores?. Para vivir el Secreto hay que perderse y perder los cabos que nos atan a la convención. Había visto el misterio de los pájaros y yo tenía que ser un hombre pájaro. ¿Estaría dispuesta aquella belleza morena a acompañarme en mis altos vuelos?. Poco importa.

Callejeé hasta el infinito, volví a casa, renací con la penumbra de mi habitación y el tímido festival de luces navideñas que adornan el balcón de mi hogar. Me masturbé, cené, barajé la posibilidad de hacer una salida nocturna, escupí en el recuerdo insano y decidí introducirme en el cálido misterio de la noche con la compañía de un buen libro y la imagen de aquellas aguas, y el cielo que se reflejaba en ellas como en un sueño de cristal. Y los pájaros...

jueves, septiembre 27, 2007

Vulnerables( Los verdaderos héroes )

El hombre cuando nace
es blando y débil,
y cuando muere
es duro y fuerte.



Las plantas cuando nacen
son blandas y delicadas,
y cuando mueren
son secas y rígidas.



Por eso aquéllos que son duros y fuertes
son compañeros de la muerte.
Los suaves y débiles son compañeros de la vida.



Por eso,
siendo las armas fuertes no vencen.
Y siéndolo los árboles, son aserrados.



Lo fuerte y lo grande están abajo.
Lo ligero y lo débil, arriba.



Lao-Tsé

jueves, septiembre 20, 2007

Turbulencia

En mi sueño de hada oigo palabras, antes de que me veas escribir.Dios y el Demonio tiemblan cada vez que evocas tu mundo

La escritura es mi refugio. No escribo para que me lean cual placer estético. Escribo para destruir al mundo antes de que el mundo me destruya a mi. Todo sigue un plan. Nadie me ve. Espero el momento.

lunes, septiembre 10, 2007

La enfermedad del artista (Nacido para ser libre)

Quiero recuperar altura y seguir con el mundo de allá abajo. Si permanezco aquí arriba, es porque así debe ser. Y no puedo hacer otra cosa. Los secretos que únicamente yo puedo comprender, por eso son mis secretos y vivo atrapado en ellos, arrojan una luz en la tarde de un día o en el melancólico momento. Cuando sabes que has hallado tu destino, y ese destino señala un camino cerrado por los de allí abajo, la frustración aparece y entras en una espiral de preguntas, y exclamaciones, sospechas, paranoias. Me doy miedo a mi mismo, porque cuanto más creo saber de mi, más extraña es la imagen revelada. Sí, imagen, solo soy una impresión superficial y evanescente de lo que creo que soy.

Ser artista es una enfermedad. Supongo que nos sucede a todos los que anhelamos embellecer el mundo o hacer de la vida esa aventura fascinante que ni el mismo dios tuvo aledaños para inventarla. Enfermedad. En otras ocasiones, lo he expresado de esta manera: hay algo en mi que no va bien. Así, tan sencillo de escribir y de pensar. Y sé que la frase es de dudosa interpretación. ¿Qué es eso que no va bien?.

Los que somos, o necesitamos, o queremos ser artistas, nos creemos seres muy especiales. Desde que era un niño siempre me he visto a mi mismo como alguien “diferente” que tenía un papel importante que cumplir en la tragedia colectiva. Recuerdo que en mi imaginación de niño, yo era un ángel, un enviado. Supongo que todos los niños, a una determinada edad, fantasean con ideas similares. El artista, tal vez, nunca deja de ser un niño, en parte, adulto en busca de ese tesoro imaginado en el paraíso perdido. Yo nací haciendo de la vida una aventura que supera a todas las posibles ficciones. Me he pasado la vida fantaseando, y no se me quita la enfermedad. Algunos sueñan con ser artistas, yo no tengo elección , si quiero ganarme la vida honestamente. ¿Pero qué digo?. Digo y escribo que yo he nacido para ser libre. No hay un punto intermedio, nunca voy a integrarme en ningún sistema que no sea el surgido de mis vibraciones. Lo siento, madre.

Por eso, también, desde que era un adolescente, y según iba tomando conciencia de mi secreto, miraba con una mezcla de miedo y empatía a los seres marginales; los vagabundos, los drogadictos olvidados por sus padres y amigos, el cantor solitario que canta para que le den unas pesetas, el indigente borracho que se pasea por las calles hablando solo, y que cada noche duerme tirado en cualquier lugar. Yo tenía que aportar mi arte - o mi verdad - al mundo. Al principio me veía a mi mismo como músico y cantante. Luego pensé en la pintura. Pero pronto descubrí que era un inútil en las artes plásticas y que mi voz no servía para cantar. Solo me quedaba la escritura, y ahí encontré mi vocación. No puedo ser otra cosa que ser escritor. O sobrevivo con mi arte, o terminaré abandonado como un vagabundo. No estoy de parte de la sociedad, estoy de parte de ellos. Esa es la enfermedad, no puedes escapar de ella, no hay síntesis probable. Yo he nacido para ser rico, o para la indigencia.

La gente piensa que soy un niño malcriado, y los comprendo, ya que es difícil comprender la verdad. Y frente a la incomprensión, guardo un silencio exasperante, puesto que, contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano. Soy un niño, nunca dejaré de serlo, no por complejo de Peter Pan, sino porque llevo grabada en el alma la orden de la aventura sin par y la trascendencia. Esto es como un proyectil nuclear: o llega a un destino deslumbrante - o explosión de libertad y arte - o se destruye (autodestruye) a medio camino de nada. A lo que ellos llaman malcriado, para mi es sobrevivir a la enfermedad.


Muchas revelaciones y sagradas intuiciones esperan ocultas en los archivos de la torre. Este blog va a tener un final, conclusión que, espero, tardará, al menos, unos pocos años en realizarse. Ya no me cabe duda de que este es mi primer libro -en impresión digital, pero bueno - y como todo buen libro, quiero que tenga un clímax final. El señor de la torre quiere abrir los archivos y desnudarse en público. Son las visiones y ensoñaciones de un enfermo de vida que no tiene otra forma de canalizar y expresar su amor por la vida que mediante su arte. Por eso el arte es la vida, y también, la enfermedad.

miércoles, julio 11, 2007

Materia Imaginativa




La materia oscura es precisamente la sombra de la plenitud imaginativa que hemos negado a nuestro universo

Patrick Harpur, en su interesante libro titulado El fuego secreto de los filósofos, obra secreta y de culto, tal vez destinada a cambiar las conciencias, a vislumbrar el camino, y así completar nuestra experiencia del mundo.

domingo, junio 24, 2007

El viaje a L'Orxa (cosas de la naturaleza y del espíritu)



Se acercaba la noche de San Juan y el verano nos venía con la amenaza de todos los años; la invasión de turistas y las fogatas junto al mar, que siempre dejan un manto de estiércol sobre la arena para dar la bienvenida. En la playa de Gandia se vive bien menos cuando llega el verano, y eso, sumado a las ganas de recoger bártulos y lanzarme hacia algún horizonte, fue lo que motivó la andadura en busca de lugares mágicos, o lugares “de poder”. Desde hace unos cuantos años que voy pateando las tierras del mundo rural circundante a mi hogar, sus montes, sus campos de cultivo y todos los caminos de baldosas amarillas que he podido hallar, los cuales siempre conducen al destino que me aguarda bajo la ermita, iglesia, monumento, ruinas o una fuente de agua que calma mi sed y me ofrece la compañía de sus sonidos al derramarse el chorro fluvial en un estanque o en la acequia del huerto. Si no tuviera nada que hacer, me dedicaría a eso hasta el fin de mis días: andar todos los caminos del mundo que conducen a una insospechada fuente de vida, pues mi destino no sería unívoco, sino que tendría tantos y tan desiguales como sendas hay sobre la tierra. Al final de cada camino -o de cada gran viaje - te espera una ciudad de esmeralda distinta, y aunque halles en ella la voz que indica lo que ya sabes - que en casa se está mejor que en ningún sitio - de lo que has saboreado, aprendido y pensado a lo largo del trayecto, nace una nueva vida, pues el ser que abre la puerta del hogar para reencontrarse con sus disfrutes y ritmos cotidianos ya no es el mismo que aquél que cerró la puerta para ir en busca de horizontes que cobran forma en una lejanía ensoñada.

En Villalonga, no muy lejos de Gandia (unos diez minutos en coche), se alza majestuosa la sierra de La Safor, un semicírculo en forma de corona dentada sugiere el trono de una reina que vigila imperturbable la vida de los lugareños desde hace milenios. La sierra de La Safor y todo lo que hay más allá de los impresionantes peñascos que la coronan, hasta el Benicadell, la Gallinera y la comarca del comtat, un indiscutible lugar telúrico para las almas sensibles, territorio de enorme riqueza floral, animal y geológica, es también un sendero de misterios, el simple y llano misterio de la naturaleza viva a los ojos del andariego que en cada paso se busca a sí mismo y escudriña el amplio abanico de posibilidades que ofrece un paisaje de curvas, colores y sonidos. Varias son las sendas que se escampan por el valle y por los barrancos que se abren paso entre cadenas de montañas, pero es uno el que mejor dirige y sustenta los pasos hacia el mejor de los destinos: la ruta que nos lleva a L’Orxa y que tiene su punto de inicio justo al pie de la mencionada sierra. Así pues, el pasado viernes, mochila al hombro y pies para que os quiero, me dispuse a recorrer los cerca de veinte kilómetros que separan Villalonga de l’Orxa, aprovechando un día claro y sin nubes, lo cual también auguraba la noche y el sueño bajo las estrellas, perdido en medio de cualquier parte, con mi saco de dormir como único refugio. Perderse y no saber dónde pasarás la noche en un ambiente de salvaje naturaleza, me excitaba la idea.

La senda en cuestión es la huella todavía visible de un pasado de viajes en tren, pues su recorrido sigue la trayectoria del antiguo tren Alcoy- Gandia, - popularmente conocido como la txixarra - y es parte de una red ferroviaria inaugurada en el 1892 con el fin de comunicar la costa con las zonas del interior, pasando por L’Orxa y hasta su destino final, el puerto de Gandia. El ferrocarril de Alcoy dejó de funcionar en 1969, y desde entonces se ha convertido en una de las denominadas “vías verdes” más bellas no sólo de la provincia de Valencia, sino del conjunto del territorio español.

Serían cerca de las cinco de la tarde cuando llegué al punto de inicio, acompañado por un amigo, antiguo camarada de pateos, pero ahora me tocaba marchar en solitario. Nos despedimos y fijamos la hora para que al siguiente día viniera a recogerme con su coche. “Ultreya”, le dije mientras me alejaba hacia el horizonte montañoso. Me hacía sentir peregrino y bohemio, que es lo que siempre he querido ser. Por lo menos, tenía por delante un día ,con su noche, enteros para disfrute de mi soledad, y también para ir fraguando mi propio viaje iniciático, a base de introspección y juego imaginativo. Y eché a andar con una sonrisa en la boca, como una felicidad bobalicona, y empecé a reírme de mí mismo mientras mi mente iniciaba el habitual parloteo: ¿A dónde voy y porqué estoy aquí? ¿Qué hago aquí solo?. Según iba avanzando, y el andar se iba haciendo más ligero con la praxis, las dudas desaparecían y me reafirmaba. Toda la belleza a mi alrededor me advertía de que estaba pisando terreno sagrado, y que aquel era uno de los paraísos hallados en mi temprana juventud, al cual retornaba ahora que los tiempos empiezan a cambiar y la madurez amenaza con la pérdida de la libertad y de la inocencia.

A menudo, al paso de mi experiencia, tengo la impresión de que nunca se ha escrito lo suficiente sobre la importancia del paisaje -entorno, para ser más concisos - en la formación de la personalidad. Somos nuestro entorno, sobretodo cuando aprendemos a amarlo porque es entonces cuando surge una íntima relación (una relación creativa) entre el yo y el mundo circundante. La ruta Villalonga- l’Orxa es un viaje iniciático en cuanto que su variedad paisajística, la fascinante disposición de sus relieves geológicos y los restos arqueológicos de aquella vieja infraestructura ferroviaria, la cual dejó a su paso el trazo de caminos sinuosos que penetran en las entrañas de la tierra mediante los túneles varios que el viajero encontrará a lo largo del periplo -tales sinuosidades vienen a ser metáforas del camino de la vida, igualmente incierto y misterioso -, constituye un magnífico estímulo que puede servir de catálisis para el potencial humano del que todos disponemos, pero no todos desplegamos. Transformación, evolución, descubrimiento. Uno no se pone a andar solo por placer, es su vida y su destino lo que va con ello. Por eso es imprescindible diferenciar el senderismo o el “ir a andar” como un mero deporte para “matar el tiempo”, del camino del andariego y del peregrino, que no anda por deporte, sino que es un estilo de vida y un estado del ser, y no “mata el tiempo”, sino que se lo bebe para convertirlo en eternidad. La eternidad, como tal, no existe porque somos perecederos. Pero sí existe un estado del ser en el que podemos sentir la eternidad, nosotros como parte de ella, o sea, del universo. “El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento”. Nunca he alcanzado dicho estado del ser, pero sí creo haberlo vislumbrado. Y a lo largo de la peregrinación a L’Orxa, a causa del mismo potencial que encierra el paisaje, las posibilidades aumentan.

Andaba yo siempre con el sol de cara, mientras éste iba descendiendo, según las horas pasaban, sobre los escarpados perfiles del poniente. De la magia y la riqueza geográfica y silvestre, pasamos a otro elemento indispensable: el fluir del agua. Por si fuera poco, el camino a L’Orxa va acompañado por el paso del río Serpis, o riu d’Alcoy, cuyo avance va paralelo a los pasos del andariego. Otra metáfora de la vida: nuestras vidas son como ríos que van a dar en la mar. En cualquier momento, el viajero puede hacer un alto en el camino, aprovechar algún senderillo - de los muchos que hay- para descender hacia el cauce, sentarse sobre las piedras junto al río, refrescarse un poco las manos y la cara, ver alguna trucha nadando o a familias de peces de minúsculo tamaño. Contemplar el fluir del agua y meditar la vida. Como hizo Siddhartha, escuchar las “voces” del río. Yo tenía pensado bajar a saludar al río, pero dado que tenía el tiempo justo para llegar a L’Orxa antes de que la noche se me echara encima, decidí dejarlo para el día siguiente, ya con mi temprano despertar a la hora del alba.

Cuando llegas al pie de la sierra de La Solana sabes que estas entrando en el término municipal de L’Orxa, repleto de cotos de caza y pesca por doquier. Es entonces cuando el espectáculo formado por los acantilados y los enormes peñascos de roca calcárea, las colinas pobladas de pino mediterráneo y las garzas silvestres que de vez en cuando alzan el vuelo con sus enormes alas, es entonces cuando se vuelve barroco y estremecedor.

No faltaba mucho para el atardecer, así que yo ya andaba preocupado y pensando en el lugar idóneo para plantar mi saco de dormir y hacer noche bajo las estrellas, lo cual no era sencillo teniendo en cuenta que casi todo el terreno es escarpado y pedroso, muy incómodo para las espaldas. Obviamente, no podía dormir tirado en medio del camino. No es muy frecuente, pero a menudo pasa algún ciclomotor o el jeep del guardabosques. No solo me interesaba hallar un terreno plano y libre de arbustos que molestaran a mi espalda tendida, también buscaba una altitud ideal para gozar de las vistas, ampliar los límites de los horizontes y así poder contemplar el mayor ancho posible del espacio sideral. Debido a esto, al llegar a un punto del camino en las inmediaciones del pueblo, me encapriché con una colina cuyo relieve estaba dispuesto de manera artificial por pequeños huertos abandonados, posiblemente dedicados, antaño, al cultivo del olivo o del almendro . Allí había espacio firme para colocar el saco de dormir y, además, si lograba ir escalando los márgenes de rocas, elevarme a la altitud necesaria para poder dominar las vistas de gran parte del valle y de la sierra. El problema era que dicho montículo estaba al otro lado del río, con que era cuestión de ir nadando o de encontrar algún puente que me permitiera cruzar hacia la otra orilla. Descendí por un camino que llevaba hacia el río, en busca del puente o de alguna formación de rocas en hilera. No había nada de eso, la profundidad del río, como mínimo, me cubría hasta las rodillas y no estaba dispuesto a mojarme con la ropa y la mochila a cuestas. Volví sobre mis pasos y reinicié la marcha.

Si mágica, por iniciática, es toda la senda que recorre los veinte kilómetros desde el pie de la sierra de la Safor hasta el pueblo que le da el culmen definitivo, mágico es el momento de llegada y entrada en el valle de L’Orxa, puesto que en la primera imagen, al doblar una curva entre dos peñascos, verás las ruinas del castillo de Perputxent, elevándose a trescientos ochenta metros, con doble recinto amurallado y situado sobre una montaña que baja en acantilado hacia el valle donde transcurre ,silenciosa y tranquila, la vida de los lugareños de aquel pueblecito oculto entre las montañas. El castillo de Perputxent es la reliquia del valle, y reina sobre él desde su altura y desde la evocación de siglos de historia. En su origen, fue construido por los musulmanes de Al- Ándalus, perteneció a Al- Azraq, el cual fue víctima y vasallo de la conquista y posterior reinado de Jaime I de Aragón. En el año 1269, el rey cedió el castillo a un tal Gil Garcés de Azagra. Posteriormente, el castillo pasó a ser propiedad de la orden de los templarios, lo cual alimenta el mito del lugar y de su legendario nombre.
Supe, de inmediato, que tenía que pasar la noche en un lugar que estuviera frente al castillo. Y otra vez, vi una colina dispuesta en márgenes de piedra que formaban huertos de cultivo en desuso. Sin pensarlo dos veces, comenzó mi ascenso a las alturas, solo que no llegaría tan alto como yo gustara, pues los muretes de piedra, junto con la maleza punzante y el peso de mi mochila, dificultaban cada vez más la posibilidad de llegar a la cima. Llegué a una cierta altura desde donde podía verse gran parte del valle, el castillo también lo tenía en frente y además encontré un terreno adecuado para acampar, de hierbajos secos que carecían de raspas y espinas punzantes. Limpiando un poco el terreno, apartando las pequeñas rocas, cortando algún arbusto aquí y allá, definitivamente era un buen sitio para dormir. Descargué la mochila y saqué el saco de dormir para tenerlo todo apunto. Acto seguido, busqué un buen sitio para sentarme, descansar y comer algo mientras contemplaba el atardecer. Hacía un poco de fresco y el viento arrastraba algunas voces, desde la lejanía del pueblo. La luna, en el cenit, dividía en dos el espacio sideral desplegado ante mis ojos. Y con sigilo, entre viento, voz y cielo, fui penetrando en la noche que ya todo lo oscurecía. El castillo templario tenía un aire siniestro, con la visión nebulosa de sus ruinas que parecían arrastrarse a lo largo y ancho del acantilado. Ya no podía ver nada definido, tan solo formas y sombras que se ocultaban en la noche, crujidos de ramas, algunos grillos, pájaros anidando en los ramajes, serpientes arrastrándose no muy lejos de mi. Estaba yo solo conmigo mismo y con la naturaleza hostil. Pude, por escasos momentos, sentir algo del miedo ancestral, el que sin duda experimentó hasta el paroxismo el hombre prehistórico y todavía desconocedor de la luz del fuego. ¿Cómo sentirse sino, cuando te abandona la luz del sol, en una noche sin luna, sin poder ver nada y sin poder defenderse de las fieras salvajes?. El miedo ancestral que los niños -y algunos adultos también - sienten cuando la madre apaga la luz de la habitación y se queda solo ante las sombras que lo envuelven, desconocidas, amenazadoras: un simple armario se convierte en la caverna del monstruo, el sonido de una cortina movida por el viento revela la presencia de algo o alguien que no sabemos qué o quién es. De igual modo, el hombre de la prehistoria, aterrorizado y acurrucado en alguna cueva, tiembla ante el sonido siseante de un reptil que oye pero no puede ver, una mínima variación en la densidad del aire, o ante el rugido de las fieras. Cuando uno toma conciencia de lo que aquel terror debía suponer para el hombre primordial, se vislumbra con claridad el gozo y la alegría experimentados con la salida del dios Sol, la Luz de un mundo sometido a los peligros de la oscuridad. Por eso, la religión solar es la semilla de todas las religiones posteriores.

Estas y otras cosas me vinieron al pensamiento mientras gozaba de la noche y sus misterios. Hay algo de prehistórico en aquel valle, mágico, que nos remite al hombre primordial, o yo al menos así lo sentía a causa de la naturaleza que me arropaba. Pensé también sobre mi juventud, la que ahora es pero ya no tanto como la de antaño, sobre lo que pudo haber sido y no fue...y sobre el olvido y el recuerdo. El recuerdo es un olvido atrapado en la melancolía, a causa de ello todo pasado es una ficción surgida de una mente que sufre. Pero sin melancolía no habría ni literatura ni ficciones. Ni arte. Ni amor. Ni dolor. ¿Qué haría yo sin el dolor?. Bajo las estrellas, sentí el profundo dolor en mi noche oscura del alma, quise imitar a Jesús en el monte de los olivos, pero inmediatamente la sonrisa de mi felicidad volvió a poner las cosas en su sitio. Me sentí pletórico, extendí los brazos hacia las estrellas del firmamento, como queriendo abrazarlo todo, e inicié el ritual de adoración al cosmos y de celebración a la vida, imité un gesto hindú - el gesto de adoración solar que vi y aprendí en Benarés, a orillas del Ganges, pero esa historia la escribiré otro día...- y eché al vuelo unos cuantos deseos para mí, para los míos y para toda la humanidad.
Al fin, me despedí de la noche y me acurruqué en mi saco de dormir, rodeado de arbustos, algarrobos y helechos, e intenté protegerme de los insectos que merodeaban a mi alrededor. Todo silencio, solo algunos grillos y la luz de las estrellas. Cuando ya casi estaba dormido, vi un objeto que cruzaba el cielo. No era un avión, no tenía el trazo fugaz y perecedero de un meteoro. ¿Un satélite?. ¿Un globo sonda?. ¿Un OVNI?. Y así me dormí en paz.

Desperté con las primeras luces del día. Me lavé un poco, manos y cara, con el rocío de la mañana depositado en las hojas de una higuera. Puse a punto la mochila e inicié el descenso hasta el camino principal. Eran las seis y media. Tenía tiempo de sobra para recorrer poco a poco el camino de vuelta. Anduve un par de kilómetros hasta que vi una senda que bajaba al río. Abajo había cañas y piedra calcárea, hasta la orilla. Por todas partes se alzaban los pinos y reforzaban el aroma matinal mezclado con la fragancia del agua. Me acerqué a la orilla y tomé un poco de agua con las palmas de mis manos para comprobar su estado. Limpia y clara. Tentado estuve de meter la cabeza, pero me conformé con mojarme la cara y lavarme las manos. Estaba tan fresca que me devolvió la más elevada vitalidad. Era un buen momento para desayunar. Saqué de la mochila unas galletas acompañadas de frutos secos, y una botella de agua. Y comí viendo al agua fluir en su eternidad. Nuestras vidas son los ríos... Mi vida quería reflejarse en aguas claras y cristalinas. Me ví a mí mismo formando parte de la belleza, y sentí que mi alma era tan divertida, libre, pura y clara como aquellas aguas. Jamás olvidaré al río Serpis a su paso por L‘Orxa. Quizás, sin darme cuenta, en aquél rincón de la vida había hallado mi destino. Uno de los muchos destinos. Caminé descalzo sobre las rocas, a punto estuve de quitarme toda la ropa y de lanzarme a sus aguas. Por un lado, me entró timidez. Por otro, me excitaba la idea de ver la pureza de mi cuerpo desnudo fundirse con el agua. Todo quedó en el pensamiento. Y en la vida interior...

El camino de vuelta fue largo y lento. Me limité a disfrutar sin propósitos, pararme en alguna vereda, contemplar los árboles, saludar a las aves. Eran las doce de la mañana y ya había llegado al punto de encuentro. A las cuatro y media de la tarde vendría un coche a recogerme. Me sobraban horas, así que decidí proseguir el viaje y me dirigí hacia la sierra de La Safor, buscando el refugio, una pequeña caseta de piedra situada en la falda de la montaña. El ascenso fue duro. Una carretera empinada conduce hacia el refugio. Cuando llegué, exhausto, me senté en el insignificante merendero y me dediqué a gozar de las vistas. Llovió durante un tiempo, unas pocas gotas. Me comí el último bocadillo, y pasé un buen rato viendo un rastro de hormigas que se afanaba en recoger y almacenar las miguitas de pan que habían caído al suelo. ¡Qué ejemplo de orden y constancia en el trabajo!. Siempre me ha fascinado la civilización de las hormigas, funcionan como una única máquina recogedora dividida en pequeñas piezas autónomas pero interdependientes. Cosas de la naturaleza, la cual no se preocupa precisamente por las inquietudes de mi espíritu.

Alrededor de las cinco de la tarde, yo ya había bajado para esperar el coche que me llevaría de vuelta a casa. Me regocijé durante un rato bebiendo las aguas de La Reprimala, el nombre de la fuente más conocida de Villalonga. Al fin, vino el coche, puse la mochila en el maletero y me reencontré con mi amigo en el interior de este. Me saludó, me miró, y dijo:

- Hay algo diferente en ti
- ¿Diferente? ¿A qué te refieres?- le repliqué yo.
- No sé, tu cara...
- A mi cara lo único que le pasa es que le ha dado mucho el sol y se me ha puesto la piel morena.
Mi amigo titubeó un poco, moviendo la cabeza:
- Ah bueno, puede que sea eso, pero no sé...

Yo tampoco lo sabía, o si lo sabía, lo he sabido desde siempre. El coche arrancó y nos alejamos de allí camino de la carretera. Volví la vista atrás y recordé que había vivido un día entero, con sus luces y sus noches, con mis luces y mis noches, en tierra sagrada.


Sierra de la Safor. Un semicírculo muy peculiar.

domingo, junio 03, 2007

Cortó la comunicación (II) (Masturbación de placer)

En definitiva, témome que ella no comprende que no es solo mi singularidad como ente humano lo que nos separa, sino su cortedad de miras, pareja con la de la gran mayoría. Podría decirle, hacer las cosas a mi manera es fácil cuando te sitúas en otro punto de referencia. Y no lo entenderá, pero cuando no hay otra salida, solo queda lanzarse al pantano de la incomprensión, sea como venga, yo no dejaré de ser lo que soy, aún sumergido en el atroz aislamiento, ya hice hace tiempo una promesa - a mi diosa de las rebeldías - de no rendición.

Mi egoísmo es la cuestión fundamental para hacerle justicia a mi humanidad. Entender lo que hay que entender, sin más. Valor e inteligencia, tan escasos en el mundo. Mi egoísmo no es egoísmo, hermana. Te mofas y dices: ¿eso es lo primero que le sueltas a una chica, que eres demasiado egoísta y que lo vuestro nunca funcionaría?. Eso es lo que diría cuando la experiencia y el parloteo ya han dejado entrever que la chica no está a mi altura, como casi nadie lo está.

Y ella dice que parezco estar hecho de piedra, incapaz de amar a nadie, teniendo parte de razón, cierto es lo difícil que me resulta expresar sentimientos, siempre tan callado y abstraído en mis cosas. En todo caso, no sabe que el amor verdadero es invisible para quienes no lo han conocido. Y que si yo cedo y me dejo arrastrar por ese falso amor, mi sintonía no se verá alimentada con otra afín. Y que de esa relación desequilibrada puede surgir el dolor de la droga. Tengo mis necesidades, y mis necesidades comen otra cosa distinta a tus rodeos simplistas y mezquinos. Asesinarme es privarme de esa clase de amor que esta por encima del espacio y del tiempo. Por tanto, podríamos dejarlo estar. Podríamos, pero voy a seguir dando oportunidades, sobre todo por mí mismo.

Eso forma parte de mi secreto, amiga. Mi egoísmo no es egoísmo, es otro estado del Ser al cual tú no alcanzas. Si no puedes darme el alimento que necesito, me quedo con la droga, me pincho con agujas de presunción ególatra, me masturbo en el baño imaginando que eres tú la que sigue la senda de mi semen, pero en tu vertiente idealizada, y de tal forma me quedo yo con el placer. Mientras, podemos o esperar o cortar para siempre. Lo dejamos, ya seguiremos.

miércoles, mayo 30, 2007

Cortó la comunicación (Masturbaciones dolorosas)

¿Porqué todo en la vida es tan complicado?. No sabría decir cuantas veces me he hecho esta pregunta, yo, el hombre que vende humo de sueños y vive la vida como quien sufre de exceso de recursos para afrontar los infortunios. Será el devenir cotidiano, la soltura y el descaro con el que desprecio las convenciones de la vida material y sistematizada. A la hora de la verdad, cuando asomo el pensamiento hacia los ámbitos del amor y el deseo, caigo en la misma red de engaños, apariencias y paradojas irresolubles en las que caen el común de los mortales.

Anoche hablé con ella. Ella solo sabe hablar del amor y la necesidad. Amar, dice ella, es querer estar todo el tiempo junto a la persona amada. Es entonces cuando sufro la caída, me doy de bruces con la realidad. Estar solo es una condición normal en un mundo de seres atomizados e incomunicados. O como suelo decir, y esta es la frase más profunda en dolor y desesperación que yo haya concebido, el amor es la droga del corazón solitario.

Ella, cuando la leyó por primera vez, me lo dijo sin reservas: ¿cómo puedes escribir algo tan triste?. Y replicó: La condición natural es estar en compañía. Con su respuesta demostró que comprendía solo a medias. Amor es una droga, la droga es del corazón solitario, un hombre solitario. En soledad, viviendo en una embriaguez automasturbatoria, el hombre que se siente invulnerable, corazón de piedra erguido frente a sensibilidades de paja, se ve atrapado en un círculo de desesperación retroalimentada con ese amor imprescindible a sus necesidades, pero que nunca existe ni llegará desde parte alguna, porque está bien así, pero a la vez no está bien. Solo y feliz y, sin embargo, desesperado hasta la eternidad por el vicio de necesitar ser amado. ¿Necesitar ser amado es un vicio?. No lo sé, pero maldita sea su realidad, no hay dolor descifrable, es amarga melancolía.


Pides demasiado., concluyó. No, dice ella,no podrás encontrar el equilibrio entre el amor y tu independencia . La gente es así. ¿Es que de verdad estoy solo?. ¿No hay nadie que piense en el amor, en otra clase de amor, en un Real Love, un estado del ser en el que las fronteras del tiempo y del espacio son barridas por un perpetuo sentimiento de estar completo y en equilibrio a pesar de las distancias que nos separan y del tiempo?.

Ella cortó la comunicación cuando yo ya sentía la punzada de la contrariedad sin vuelta atrás. Dijo que tenía que ir a ver su serie de televisión favorita. Me abandonó, y me quedé inoculándome la droga, aislado en la habitación, buscando el posible oxígeno que pudiera ser espirado entre cada lágrima y lamento, lágrima y lamento, lágrima y lamento, lágrima y lamento...¡ahora!, en ése pequeño espacio entre dolores, intentaba tomar aire para sobrevivir. Con esa masturbación puedo tirar palante, con el amor que nunca existirá.

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