lunes, mayo 01, 2006

Horizonte claro, corazón anhelante

Uno de mayo, rutina, normalidad, falta de inspiración. Paz de espíritu, por lo menos.

Sol y viento fresco, algo de frío marino por las brisas del levante. La mañana ha sido plomiza, la atmósfera pesaba y atosigaba al cuerpo. A mediodía, las nubes se han diluido y el azul nos ha devuelto algo de la primavera. Yo, me tomo un día sabático, nada de estudiar. Sólo leer y esperar alguna idea, alguna puerta que de repente se abra a mi paso. A veces ocurre, no siempre. Los amigos, en casa estudiando, falta poco para los exámenes. Nadie quiere salir ahora, mejor aprovechar el tiempo. Y ahorrar dinero para comprarse un vehículo, sí, para dar el portazo y viajar. Ni un duro ahora en el bolsillo, las cuentas siempre ansiosas y ajustadas. La solución está en llevar una vida ascética; sin fumar, sin salir de fiesta, sin siquiera tomar café, no te gastas dinero en bebida, ni en caprichos insustanciales, sin coche ni carné, no gastas en gasolina, no vas al cine porque la cartelera es infumable.
Así, sin gastos de ningún tipo salvo la comida y lo esencial para vivir, después de un año de vida ascética, recogiendo un poco de lo que cae por allí y por allá, lo que me gano haciendo pequeños trabajos, ir llenando la hucha y dentro de un año puedes ahorrar hasta unos dos mil euros. Si sumamos cantidades, con otro amigo que comparte un mismo sueño, podríamos comprar una caravana y cruzar medio mundo con ella... Quiero ser como los titiriteros de mis libros de E.G.B. Quiero ser nómada...

Ese es uno de los pequeños proyectos, el cual ya cada vez está más cerca de realizarse. Los mayores proyectos esperan a largo plazo.

Quiero vivir del aire. No se puede. Pero se puede vivir sin gastar apenas un duro: solo un techo donde cobijarme, mis libros, mi tiempo para pensar y escribir, algún rato para salir a dar un paseo con algún amigo, alguna huida esporádica en busca de alguna compañía femenina que me ofrezca lo que necesito pero sin compromisos. No estoy para nadie, soy demasiado libre y egoísta como para crear lazos conyugales. ¿Qué más se puede pedir y necesitar?.

Pues eso. Que el tiempo y la inspiración se han detenido en este día, pero el espíritu se fortalece en el signo de los tiempos que son y que vendrán. Tener 27 años, y el mundo por montera. Carpe diem. Cuando tenga 50 años lloraré -un suponer- recordando estos días...

La ilusión por realizarse y trazar el destino con paso fuerte y autodidacta. O ahora o nunca...

Estadisticas y contadores web gratis
Oposiciones Masters